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¿La higiene islámica previene el Covid-19?

RAYMOND IBRAHIM · TEXTO



El mundo islámico —menos el Irán chií, como se explica más abajo— no está sufriendo el Covid-19 como las naciones no musulmanas, porque el islam naturalmente hace a los musulmanes "más limpios" que los infieles.


Tal es el convencimiento que tienen actualmente los musulmanes de todo el mundo. En efecto, un reciente artículo, "Coronavirus, una perspectiva islámica", comienza así:


"Alá nos ha bendecido con una religión que es completa y perfecta para todos los tiempos y lugares. Alá nos dice en el Corán: 'Hoy he perfeccionado para vosotros vuestra religión, he completado mi gracia para con vosotros, y he aprobado el islam como religión para vosotros'.

También tenemos en el profeta (sall Allāhu ʿalayhi wa sallam) el mejor modelo, como Alá dice en el Corán: 'Tenéis en el enviado de Dios un buen modelo'.

Cualquiera que sea el problema o la cuestión que afronte un musulmán [el artículo continúa hablando del coronavirus], vuelve a Alá y su enviado para que lo guíen. No ocurre nada en la vida de un musulmán para lo que su religión no tenga una solución."


La idea es que los que siguen los mandamientos de Alá (registrados en el Corán) y el ejemplo del profeta (registrado en los hadices) —en una palabra, los que se atienen a la saría— no sufrirán lo que sufren los infieles, en este caso, el Covid-19.


El hecho de que el coronavirus sea una plaga en Irán —para nosotros una nación "musulmana", pero para los suníes (que son el 90% del islam), una nación "herética"— está corroborando de hecho este argumento: los chiíes rechazan la mayoría de los hadices utilizados por los suníes, es decir, rechazan lo que la mayoría de los musulmanes consideran relatos auténticos del ejemplo de Mahoma, y ​​por eso sufren consiguientemente.


Desde los programas de televisión hasta las redes sociales, los musulmanes están proclamando estas convicciones por doquier. Atribuyen el número relativamente pequeño de casos de Covid-19 en las países suníes al lavado ritual del islam (wudu, al parecer menos estricto entre los chiíes). Además, se jactan presuntuosamente de un hadiz según el cual Mahoma dijo: "La limpieza es parte de la fe". Esto, dicen, es una prueba de que cuanto más se someten los musulmanes a las enseñanzas del islam, más "limpios", y por lo tanto más saludables, se vuelven.


Ciertamente, cualquier enseñanza o axioma que ensalce la limpieza es digno de elogio. Sin embargo, los sabios del islam (los ulemas) sostienen que este hadiz en particular es poco fiable (da‘if), lo que significa que Mahoma probablemente nunca lo pronunció.


Esto plantea la pregunta: ¿qué dijo Mahoma sobre la limpieza, el lavado o cualquier otra cosa que tenga que ver con evitar enfermedades, en los hadices auténticos (o sahih), en particular los dos más canónicos entre los suníes, Sahih Bujari y Sahih Muslim?


Para empezar, sabemos que la razón del lavado ritual tiene poco que ver con la higiene. Según un hadiz fiable, Mahoma dijo que "Alá no aceptará ninguno de vuestros rezos, si tenéis una incidencia sin realizar wudu". Cuando se le pidió que aclarara qué se entiende por "incidencia", el narrador del hadiz (Abu Huraira) respondió: "pedos silenciosos o ruidosos" (Sahih Bujari, Kitab al-wudu).


La flatulencia, por supuesto, no tiene nada que ver con contraer o prevenir enfermedades; más bien, como indica este hadiz, tiene un significado teológico en el islam: anular los rezos a no ser que se "laven".


¿Qué pasa con el lavado simplemente por higiene? ¿Prescribe eso el islam? Otro hadiz parece sugerir que no: "Estábamos con el profeta y él fue a defecar. A su regreso, le presentaron comida y le preguntaron: 'Oh enviado de Alá, ¿no te lavas?'. Él replicó: '¿Por qué? ¿Para el rezo?'" En una versión ligeramente diferente, respondió: "No he rezado para lavarme".


Ambos hadices se encuentran en la colección auténtica de Sahih Muslim, Kitab al-hayd, en un capítulo (baab) cuyo título es bastante transparente: "Permiso para quien ha defecado u orinado para comer sin lavarse [realizar wudu] inmediatamente".


Otro hadiz similar aparece en el mismo capítulo: "El profeta fue al baño. Le presentaron [entonces] comida, y él comió, sin tocar [primero] nada de agua".


Luego están esos hadices auténticos que ensalzan prácticas que con toda certeza transmiten enfermedades. "El profeta nunca carraspeó y escupió una flema sin que salpicara en la palma de alguno de ellos [sus compañeros]. El que lo pillaba [entonces] se frotaba la cara y la piel" (Sahih Bujari, Kitab al-wudu). Sus compañeros también solían "pelear por el agua [sucia] con la que se había lavado" (no está claro si para lavarse o para beber).


En otro hadiz, Mahoma no tenía problema si alguien expectoraba en una mezquita, siempre y cuando no estuviera ante "el rostro de Alá", es decir, no de cara a la alquibla, y que, si escupía, echara la flema hacia su lado izquierdo (nunca al derecho). Si no podía hacerlo, el profeta mostró lo que debía hacerse: "escupió en su [propia] túnica y frotó una parte contra la otra", al parecer para untar o diluir la flema en la tela (Sahih Muslim, Kitab al-masajid).


También está esto: "Estornudar es de Alá, pero bostezar es de Satanás", declaró el profeta (Sunah al-Tirmidhi), y "Alá ama el estornudo pero odia el bostezo". ¿La razón? Porque "Satanás se ríe de quien bosteza" (Sahih al-Bujari, Kitab al-adab).


Por lo tanto, y a pesar del hecho de que estornudar es un notorio propagador de gérmenes, mientras que bostezar es inocuo —la sabiduría sostiene que lo que sale de alguien, y no lo que entra, es con frecuencia más peligroso—, aquí está el profeta del islam decretando lo contrario: que estornudar, que expulsa gérmenes contagiosos en todas direcciones, es algo espléndido —literalmente amado por Alá—, y, por lo tanto, ciertamente no es algo que se deba rechazar; mientras que bostezar, que no tiene ningún impacto sobre la salud, debe evitarse celosamente.


Quisiera subrayar que esta exposición no se propone avergonzar a los musulmanes —la mayoría de los cuales desconocen los hadices mencionados aquí—, sino más bien desinflar los alardes propagandísticos en curso, y ciertas "creencias" acerca de que el (verdadero) islam vuelve "más limpios" y menos propensos a contraer una enfermedad.


Que eso es demostrablemente falso resulta obvio de otras maneras. En 2012, solo Arabia Saudita, el hogar del islam y de sus ciudades sagradas, estuvo plagada por otra forma de coronavirus (MERS-CoV), que se propagó a los humanos desde los camellos (cuya orina recomendó Mahoma a sus seguidores que bebieran con fines "terapéuticos" en otro hadiz auténtico). Un enorme 40% de los más de mil saudíes que lo contrajeron murieron.


No, parece que cuando se trata de mortalidad y enfermedad, todos estamos más o menos en el mismo barco. O, por citar a un rey sabio, "el tiempo y la oportunidad les llegan a todos".


Nota. Todas las traducciones de los hadices en este artículo son mías y están basadas en el original árabe. Mi agradecimiento especial al hermano Rachid, exmusulmán que conoce bien el islam y que es autor del reciente libro La ideología tras el terrorismo islámico.


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