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Mentira de la Universidad de Harvard y aduladores occidentales del islam

SAMI ALDEEB · TEXTO





Los medios de comunicación árabes difundieron ampliamente la siguiente información sin verificar su autenticidad:


"La Universidad de Harvard clasifica al Noble Corán como el mejor libro de justicia.

   La Universidad estadounidense de Harvard ha clasificado al Noble Corán como el mejor libro de justicia, después de largos estudios científicos que han examinado en detalle las reglas de justicia contenidas en el Noble Corán.

   Según el sitio oficial del Consejo Mundial de Sociedades Musulmanas, con sede en Abu Dabi, la capital de Emiratos, el comité de clasificación de la Universidad de Harvard citó algunos versículos del Noble Corán en la evaluación final, confirmando que el Noble Corán es un libro lleno de reglas de justicia humana, que Dios Todopoderoso ha dirigido a la humanidad a través de él por el buen camino, y que en el islam no hay lugar para la injusticia, sino que manda la tolerancia y el respeto hacia los demás."


Esta información se publicó en el periódico egipcio Al-Ahram, el 20 de enero 2020.


En realidad, la Universidad de Harvard no ha efectuado ningún estudio. Simplemente, el boletín de la Facultad de Derecho de Harvard, de 2012, publicó la siguiente información:


"Esta primavera, unos artistas transformaron las paredes exteriores de Milstein East en Wasserstein Hall y en el pabellón del ala clínica del Caspersen Student Center, en una exposición de citas sobre el derecho y la justicia. Las citas van desde el año 600 a. C. hasta la actualidad."


El sitio de Internet indica lo siguiente:


"Las palabras escritas sobre estos muros afirman el poder y la invencibilidad de la idea de justicia. Testimonian la perseverancia de la humanidad que aspira a la equidad y la dignidad mediante la ley. Esta exposición es una colaboración entre los estudiantes, los profesores y el personal de la Facultad de Derecho de Harvard. Refleja la esperanza de que las aspiraciones y los ideales expresados ​​allí continúen inspirando a todos los que luchan por unas leyes justas."


No hay ningún juicio de valor acerca de aquellas citas, que suman 32. Entre dichas citas se encuentra una parte del versículo 135 de sura 92/4, Al-Nisa, que dice:


"¡Vosotros que habéis creído! Actuad con equidad, como testigos de Dios, aun en contra de vosotros mismos, de vuestros padres o vuestros parientes. Ya sean ricos o pobres, Dios presta atención a ambos."


Así, la información difundida por Al-Ahram y muchos otros sitios de Internet no es más que una fabricación y una generalización sin fundamento. No ha habido "largos estudios científicos que han examinado en detalle las reglas de justicia contenidas en el Noble Corán". En ninguna parte se indica que "el comité de clasificación de la Universidad de Harvard citó algunos versículos del Noble Corán en la evaluación final, confirmando que el Noble Corán es un libro lleno de reglas de justicia humana, que Dios Todopoderoso ha dirigido a la humanidad a través de él por el buen camino, y que en el islam no hay lugar para la injusticia, sino que manda la tolerancia y el respeto hacia los demás".


Peor todavía, ninguno de los sitios web que difundieron la información verificó su autenticidad. Esta información no es sino propaganda falsa, basada en la generalización y las conclusiones de sus propagadores. A pesar de todo, algunos sitios han detectado la mentira. Mencionemos el canal del hermano Rashid. Y el sitio en YouTube de Ahmed Zayed.


Esta no es la única vez que se ha utilizado la mentira para promover el islam. Por ejemplo, estaba el libro de Michael H. Hart: Los 100. Una clasificación de las personas más influyentes de la historia.


Esta obra fue traducida al árabe por Anis Mansur, deformándola para demostrar que Mahoma es el más grande de la historia entre las 100 personas escogidas por Michael Hart. Deformó incluso el título, que se convirtió en: Los 100 eternos, siendo el más grande Mahoma el mensajero de Dios.


El autor del libro, el profesor judío Michael Hart, había escrito en la introducción de su libro:


"Debo decir que se trata de una lista de las personas más influyentes de la historia, no una lista de las más grandes. Por ejemplo, en mi lista figura un hombre muy influyente, malvado y desalmado como Stalin, y no hay lugar para santa Francisca Cabrini."


El propósito de este libro es identificar a los personajes históricos más influyentes en las sociedades y no los más grandes por su acción, su pensamiento o sus logros, incluso si esos personajes fueron malvados.


Por ejemplo, Stalin ejecutó a decenas de miles de sus partidarios y de su pueblo, pero el autor lo incluye en la lista de las 100 personalidades más influyentes de la historia.


El autor justifica la clasificación de Mahoma a la cabeza de la lista, antes que Jesús, del siguiente modo:


"Dado que hay aproximadamente el doble de cristianos que de musulmanes en el mundo, puede parecer extraño a primera vista que Mahoma esté antes que Jesús. Hay dos razones para esta elección.

   Primero, Mahoma jugó un papel mucho más importante en el desarrollo del islam que Jesús en el desarrollo del cristianismo.
   Mahoma fue un jefe militar religioso y temporal, al contrario de Cristo. De hecho, él es la fuerza que estuvo detrás de las invasiones árabes y, por eso, merecía ser el jefe más influyente de todos los tiempos."


Mahoma, por lo tanto, no es el más grande, como dice la traducción falsificada de Anis Mansur, sino el más influyente.


Véase este artículo sobre la tergiversación que hace Anis Mansur del libro de Michael Hart.


Ahora volvamos al Corán.


Es innegable que en el Corán hay versículos que apelan a la justicia, uno de los cuales es el versículo coránico que se reprodujo sobre las paredes de un pasillo de la Universidad de Harvard. Sin embargo, esto no significa que todo en el Corán se ajuste al principio de justicia. Por ejemplo, los versículos que justifican la esclavitud, el saqueo, las invasiones, el asesinato de prisioneros, la desigualdad entre hombres y mujeres, y la desigualdad entre musulmanes y no musulmanes, la condena a muerte del apóstata que abandona el islam, la amputación de la mano al ladrón, la lapidación, la ley del talión (ojo por ojo) y otros castigos crueles e inhumanos. Todos estos versículos son contrarios al principio de justicia de nuestro tiempo, y ciertamente la Universidad de Harvard no los considera como versículos justos. Esta universidad solamente ha citado una parte de un versículo que estipula la justicia, sin entrar a juzgar el Corán en su conjunto.


Yo personalmente, al comienzo de mi libro presentado para obtener el título en Ciencias Políticas del Instituto Universitario de Estudios Internacionales, cité el versículo 87/2,42:


"No encubráis la verdad con falsedad, ni escondáis el derecho, cuando lo conocéis."


Repetí este mismo versículo al comienzo de mi tesis doctoral, defendida en la Facultad de Derecho de la Universidad de Friburgo.


Esto no significa, de ninguna manera, que yo acepte todo lo que se enuncia en el Corán, o que lo considere un libro inspirado por Dios, o que "en el islam no hay lugar para la injusticia, sino que manda la tolerancia y el respeto hacia los demás", como han mencionado los propagadores de la falsa información de la Universidad de Harvard.


El Corán, como el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, y numerosos libros del patrimonio mundial y árabe contienen ideas que apelan a la justicia, pero esto no significa que todo lo que contienen sea compatible con la justicia.


De ahí el error en las palabras de la profesora Amna Nasser, profesora de filosofía en la Universidad Al-Azhar.


Un periodista de televisión le preguntó:


"Ya conoce la clasificación de la Universidad de Harvard, ¿qué dice usted al respecto?


Ella respondió:


"Digo que es una afirmación justa con toda seguridad. Pero el Corán, además de la grandeza de la justicia contenida en sus nobles versículos, es un libro de ética, de normas y de leyes y todo lo que permite vivir en el marco de la la justicia y la equidad, y prepararse para el más allá también en el marco de la justicia y la equidad. Es una afirmación verdadera. Si tan solo fueran conscientes de la equidad de ese libro y sus aplicaciones desde que fue revelado a nuestro santo profeta, Dios lo bendiga y le conceda la paz. Y en verdad este no es el primer testimonio de personas que no son de los nuestros. Ocurre lo mismo en el ámbito de la política, la civilización islámica y la grandeza de la sociedad islámica, cuando se aplica la justicia del Corán. Hay muchos orientalistas que han sido justos con el islam y la legislación islámica, que se basa en la justicia y la equidad."


La profesora en cuestión no habla del carácter mentiroso de la información, la toma como si fuera una evidencia, repitiendo afirmaciones que no se sostienen ante la crítica.


Debemos estar más atentos a lo que dicen los orientalistas. El orientalista francés Ernest Renan declaraba:


"Los musulmanes son las primeras víctimas del islam. […] Emancipar al musulmán de su religión es el mejor servicio que le podemos prestar."


Pero esta franqueza de cara a los musulmanes se va desvaneciendo cada vez más. El orientalista francés Roger Arnaldez, en un mensaje privado que envió a un amigo el 8 de enero de 1988, decía:


"No comprendo cómo se puede creer, en pleno siglo XX, que el Corán es la palabra misma de Dios, incluso su palabra eterna. Pero ¿cómo decirlo? Lo he sugerido en un librito sobre el Corán, pero no explícitamente. Porque te confieso que temo enfadar a los amigos musulmanes que tengo. Puede que me equivoque, pero ¿qué puedo hacer?"


Si los expertos en islam no tienen el coraje de decir la verdad por temor a perder a sus amigos musulmanes, ¿quién se lo dirá a los musulmanes? Y si miramos los halagos de los universitarios occidentales hacia el islam, o su silencio sobre sus defectos, pronto estaremos desesperados. Pero que esto no nos extrañe. Muchos centros de investigación y estudios occidentales, entre ellos la Universidad de Harvard y la Universidad de Oxford, están financiados por países musulmanes. Decir algo que suscite la cólera de los musulmanes conduciría inevitablemente a cortar su financiación. En árabe decimos:


"Los sobornos hacen que se bajen los pantalones."


Será bueno que los investigadores escruten la mentalidad de las instituciones occidentales financiadas por países islámicos y estudien sus posiciones con respecto al islam. Los halagos por parte de estas instituciones occidentales no hacen ningún favor a los musulmanes, sino que más bien los empantanan en sus errores.


A mi juicio, lo más importante que deben hacer estas instituciones es lo que sugería el orientalista francés Roger Arnaldez, que es desmentir la idea según la cual el Corán, o cualquier otro libro, viene del cielo, y que es la palabra de Dios. Quien crea en eso, debería acudir a la clínica psiquiátrica.



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