SEMINARIO
Análisis histórico-crítico del islam
  


Estudio comparativo del tema ‘Jesús’ en el Corán y el Evangelio

TEXTO A DEBATE

¿Es la misma la figura de Jesús presentada en el Corán y la descrita en el Nuevo testamento? El Corán no dedica ningún capitulo a Jesús. Los versículos sobre él están dispersos por una docena de suras. Pero solo en tres de ellas hay unos pocos versículos que hablan de él. El resto utilizan el nombre de Jesús para reforzar ideas islámicas. Ni siquiera se le da el mismo nombre. El Corán lo llama Isa, cuando la palabra correspondiente en árabe sería Yasu, como lo dicen los árabes cristianos. Su nombre suele ir acompañado con la designación como Mesías y como hijo de María. Pero ¿qué significa esto?



Jesús en el Corán


¿Qué dice el Corán actual acerca de Isa/Jesús? Su nacimiento fue extraordinario. Casi siempre se le llama hijo de María, entendiendo que esta lo concibió de forma sobrenatural, pero como simple humano, por lo que se marca la contraposición de "hijo de María" frente a "hijo de Dios".


- "Le hemos enviado nuestro espíritu, que se le apareció como un humano perfecto. (…) Dijo: —He sido enviado por tu Señor para darte un muchacho puro" (Corán 44/19,17-19). También 73/21,91.


- "Dijo: —Soy el siervo de Dios. Él me ha dado el libro y me ha hecho profeta. Me ha hecho bendito donde sea que esté y me ha ordenado el rezo y el diezmo mientras viva, y que sea bueno con mi madre. No me ha hecho ni déspota ni miserable. Paz sobre mí el día que nací, el día que muera y el día que sea resucitado a la vida. Este es Jesús, hijo de María, una palabra de verdad, de la que ellos dudan. No era propio de Dios adoptar un hijo. ¡Él sea exaltado! Cuando decide algo, no tiene más que decir —¡Sé!, y es" (Corán 44/19,30-35).


Así, pues, Jesús nació por una intervención especial de Dios, asumió la misión de siervo de Dios ["siervo de Yahvé"], que le entregó el libro del evangelio (no hay tal libro), y lo hizo profeta. Identificado como hijo de María, en oposición a hijo engendrado por Dios; sin embargo, es calificado como palabra de la verdad. Quedan reminiscencias de una cristología más completa, de la que se han ido recortando prerrogativas como las que lo caracterizan en el evangelio, de manera que el personaje se vuelve un tanto ambivalente, con la finalidad patente de apropiarse de él desde un punto de vista islámico.


- "Pero dicen, a causa de su perversión: —Dios ha engendrado. Son mentirosos" (Corán 56/37,151-152).


- "Cuando Jesús vino con las pruebas, dijo: —He venido a vosotros con la sabiduría, y para manifestaros una parte de aquello en lo que discrepáis. Temed a Dios y obedecedme" (Corán 63/43,63).


- "Dimos a Jesús, hijo de María, las pruebas y lo fortalecimos con el espíritu santo" (Corán 87/2,87). (La misma frase en 87/2,253, indicando que Dios lo ha favorecido más que a otros enviados.)


- "Cuando los ángeles dijeron: —¡Oh María! Dios te anuncia una palabra de su parte, cuyo nombre es el Mesías Jesús, hijo de María, honorable en la vida de acá y en la vida eterna" (Corán 89/3,45).


- "[Jesús dice:] —Yo he venido a vosotros con un signo de vuestro Señor. Para vosotros creé de arcilla como la figura de un pájaro, le soplé y se convirtió en un pájaro, con la autorización de Dios. Curé al ciego de nacimiento y al leproso, e hice revivir a los muertos, con la autorización de Dios" (Corán 89/3,49).


- "Dios dijo: —¡Oh Jesús! Te llamaré, te elevaré hacia mí, te libraré de los que no han creído y pondré a los que te siguen por encima de los que no han creído, hasta el día de la resurrección. Luego, regresaréis a mí. Y entonces juzgaré entre vosotros sobre aquello en lo que discrepabais" (Corán 89/3,55).


El Corán le otorga a Jesús un lugar eminente, como atestiguan las pruebas, es decir, sus milagros, pero a la vez se remarca que los hace bajo la autoridad de Dios, no por sí mismo. También podemos advertir el eco de las disputas cristológicas entre unos grupos y otros, y cómo se confía al día del juicio que Dios decida quién lleva razón. Pero, por lo pronto, el islamismo suscribe una posición contra todo el cristianismo ortodoxo del concilio de Nicea, que proclamaba la filiación divina. En efecto, lo considera como simple criatura humana. Probablemente lo básico de esta visión es herencia del nazarenismo:


- "Jesús, para Dios, se asemeja a Adán, a quien creó de tierra, luego le dijo: —¡Sé!, y fue" (Corán 89/3,59).


- "Di: —Hemos creído en Dios y en lo que descendió sobre nosotros, en lo que descendió sobre Abrahán, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, en lo que fue dado a Moisés, a Jesús y a los profetas de parte de su Señor. No hacemos ninguna distinción entre ellos. Y estamos sometidos a él" (Corán 89/3,84).


Al parecer, conforme a este versículo (completado con 92/4,163), los musulmanes deben creer por igual en lo revelado a todos los profetas, incluido Jesús. Ahora bien, este aserto entra en una doble contradicción. Por un lado, con lo dicho en 87/2,253, de que Jesús está unos grados por encima (tal vez una tesis nazarena). Y por otro lado, con el rechazo de las escrituras judías y cristianas en otros pasajes, y la afirmación de que el profeta árabe posterga a todos los demás como sello de los profetas (90/33,40), que es la tesis específicamente islámica.


- "Y porque dijeron: —Hemos matado al Mesías Jesús, hijo de María, el enviado de Dios. Pero ellos no lo mataron, ni lo crucificaron, sino que eso les pareció. Los que discreparon a propósito de él, están en la duda sobre ello. No tienen ningún conocimiento, sino que siguen una presunción. Y ellos ciertamente no lo mataron. Más bien Dios lo elevó hacia sí" (Corán 92/4,157-158).


- "No exageréis en vuestra religión, y no digáis sobre Dios más que la verdad. El Mesías Jesús, hijo de María, no es más que un enviado de Dios y su palabra, que él mandó a María, y un espíritu de él. Creed, pues, en Dios y en sus enviados. No digáis 'Tres'. Absteneos, es mejor para vosotros. Dios no es más que un solo Dios. ¡Él sea exaltado! ¿Cómo puede él tener un hijo?" (Corán 92/4,171).


- "El Mesías nunca lleva a mal ser siervo de Dios" (Corán 92/4,172).


- "Hicimos seguir sus huellas a nuestros enviados, e hicimos seguirlas a Jesús, hijo de María, y le dimos el Evangelio. Y pusimos en los corazones de quienes lo siguieron compasión y misericordia" (Corán 94/57,27).


Se nota la insistencia en interpretar a Jesús solamente como enviado y profeta, por especial que sea, efectuando un pronunciamiento frontal contra la teología trinitaria del cristianismo. Sin embargo, no deja de reconocer la singularidad de Jesús, al denominarlo palabra y espíritu procedente de Dios, y hacerlo receptor del evangelio. Es sorprendente que se le atribuyan tales apelativos, muy superiores a los que se asignan a Mahoma, cuyo nombre, según la crítica textual, no se menciona una sola vez en el Corán.


Ahora veamos cuáles son las últimas referencias a Jesús en el Corán, en el capítulo 5 (el antepenúltimo según el orden cronológico de Al-Azhar).


- "Hicimos seguir sus huellas a Jesús, hijo de María, confirmando lo que está antes de él en la Torá. Le dimos el Evangelio, donde hay dirección y luz, confirmando lo que está antes de él en la Torá, una dirección y una exhortación para los que temen" (Corán 112/5,46).


- "Los que no creyeron entre los hijos de Israel fueron maldecidos por boca de David y de Jesús, hijo de María. Eso porque desobedecieron y transgredieron" (Corán 112/5,78).


- "Cuando Dios dice: —¡Oh Jesús, hijo de María! Recuerda mi gracia hacia ti y hacia tu madre, cuando te fortalecí con el espíritu del santo, y hablaste a los humanos en la cuna como un adulto. Y cuando te enseñé la escritura, la sabiduría, la Torá y el Evangelio" (Corán 112/5,110). Y el versículo prosigue con un duplicado de 89/3,49 ya citado.


- "Cuando los apóstoles dijeron: —¡Oh Jesús, hijo de María! ¿Puedes pedir a tu Señor que haga descender del cielo un banquete? (…)  Jesús, hijo de María, dice: —¡Oh Dios, Señor nuestro! Haz descender del cielo un banquete, que sea una fiesta para nosotros, para el primero y para el último, y un signo de tu parte" (Corán 112/5,112-114).


- "Cuando Dios dice: —¡Oh Jesús, hijo de María! ¿Eres tú quien dijo a los humanos: 'Tomadme a mí y a mi madre como dos dioses, además de Dios'? Dijo: ¡Sé exaltado! No me corresponde decir  algo a lo que no tengo derecho. Si lo hubiera dicho, tú lo habrías sabido. Tú sabes lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en ti" (Corán 112/5,116)


Esta sura 5 recopila un nuevo sumario de la actividad portentosa de Jesús, explicitando las "pruebas" que manifestó, pero subrayando repetidamente que lo hacía no en nombre propio, sino con la autorización de Dios. Asimismo hace caso omiso de las implicaciones soteriológicas que su ministerio entraña en los evangelios cristianos. Aquí se ensalza a Jesús solo como profeta del islam. De camino, se refuerza la invectiva contra la teología trinitaria, con un planteamiento confuso, pues parece poner a María como persona de la Trinidad, y con una tesis clara de la subordinación de Jesús respecto a Dios: el Jesús coránico rechaza haber afirmado su divinidad y -en contradicción con el evangelio de Juan- dice no conocer lo que hay en Dios.


Al Mesías Jesús se le inviste con una función decisiva en el último día, el día de la resurrección o día del juicio:


- "Dios más bien lo elevó hacia sí. (…) No habrá nadie entre las gentes del libro que no haya creído en él antes de su muerte. Y en el día de la resurrección, él será testigo contra ellos" (Corán 92/4,158-159).


Aunque el Corán apenas es explícito, la tradición musulmana imagina y espera el retorno del Mesías Jesús, perfecto musulmán, que emprenderá acciones por el triunfo militar del islam, acabando con las demás religiones y aniquilando el judaísmo y el cristianismo. Así es como se reelaboran algunos indicios coránicos en los hadices de Al-Bujari, en uno de los relatos que atribuye a Abu Huraira, compañero de Mahoma:


"Abu Huraira lo narró. El enviado de Alá dijo: ‘Por aquel en cuyas manos está mi alma, es seguro que el hijo de María [Jesús] descenderá pronto entre vosotros y juzgará a la humanidad justamente. Él destrozará la cruz y matará a los cerdos, y no habrá ninguna yizia [el tributo de los no musulmanes]. Habrá dinero en tal abundancia que nadie lo aceptará, y una sola prosternación ante Dios será mejor que el mundo entero y cuanto contiene’. Abu Huraira añadió: Si lo deseáis, podéis recitar: ‘Y no habrá nadie entre las gentes del libro [los judíos y los cristianos], que no haya creído en él antes de su muerte. Y el día de la resurrección, él será testigo contra ellos" (Sahih Al-Bujari, volumen 4, hadiz 3448). Porque Jesús los va a juzgar "por la ley del Corán y no por la ley del Evangelio" (hadiz 3449).


De manera similar, los hadices de Abu Dawud ponen un relato paralelo también en boca de Abu Huraira:


"Abu Huraira narró que el profeta dijo: ‘No hay profeta entre mí y él, refiriéndose a Jesús. Él descenderá y cuando lo veáis lo reconoceréis, un hombre de mediana estatura, con tez rojiza, vestido con dos prendas amarillas, con su cabeza chorreando sin estar mojada. Combatirá a las gentes por la causa del islam, y destrozará la cruz y matará a los cerdos, y abolirá la yizia. En su momento, Dios hará que perezcan todas las religiones excepto el islam, y él [Jesús] destruirá al Falso Mesías [Anticristo]. Permanecerá en la tierra durante cuarenta años, entonces morirá, y los musulmanes harán una oración fúnebre por él" (Sunan Abu Dawud, libro 36, Libro de las grandes batallas, capítulo 14, hadiz 4324).


Así, pues, la función que el islam reserva a Jesús, a un Jesús mahometizado, tras haber dicho que no murió y que fue elevado hacia sí por Dios, es su retorno, el último día, como Mesías escatológico, guerrero de la lucha final, que acaudillará la conquista del mundo para el islam, destruirá la Iglesia cristiana (simbolizada por la cruz), exterminará a los judíos (estigmatizados como cerdos en Corán 112/5,60), y juzgará a todos con el Corán en la mano. Su reino será, pues, plenamente de este mundo e instaurado por medio de la violencia. No está claro el significado de ese extraño estrambote de un reinado por cuarenta años, que concluye con la muerte del Mesías, a no ser que se trate de remachar su naturaleza meramente humana.


A pesar de todo, con el paso del tiempo, esta creencia escatológica y milenarista parece haber ido difuminándose bastante en la tradición islámica, hasta el punto de que el papel del mesías tiende a desplazarse hacia Mahoma y luego a ser ocupado en este mundo por el califa.



Jesús en el Evangelio


Hasta aquí, el punto de vista islámico. Cuando ahora efectuamos la comparación de lo que dice el Corán con lo que leemos en el Nuevo Testamento, observamos que están en las antípodas. En los textos cristianos Jesús se presenta inequívocamente como el hijo predilecto de Dios, no como mero hombre o profeta:


- "Vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar como paloma hasta él; y hubo una voz del cielo: —Tú eres mi Hijo, el amado, en ti me he complacido" (Marcos 1,10-11).


Mientras que el Corán dibuja un Jesús que llama a Dios "Señor" (112/5,144 y 117), en los evangelios, el rasgo distintivo es que Jesús llama a Dios "Padre" y anima a sus discípulos a llamarlo así también (el padrenuestro, Mateo 6,9).


- "Mi Padre me lo ha entregado todo; al Hijo lo conoce sólo el Padre y al Padre lo conoce sólo el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar" (Mateo 11,27).


Los evangelios narran numerosas historias, parábolas y discursos ausentes del todo en el texto coránico, aparte los desarrollos cristológicos que atraviesan todo el Nuevo testamento. Jesús no solo trae el evangelio como maestro, sino que lo encarna en su persona y realiza la salvación, poniendo en marcha en reino de Dios, escatológico pero ya iniciado entre sus seguidores. La diferencia estriba en que aquí el reino de Dios no es de orden político, ni basado en la conquista militar:


"Respondió Jesús: —Mi reino no es de este mundo" (Juan 18,36).


Pero, sobre todo, en el cristianismo es absolutamente central y fundamental el acontecimiento de la crucifixión de Jesús y su significado salvífico. Aquí el contraste con el texto coránico (y la tradición islámica) es total, pues niega el hecho crucial de la crucifixión, muerte y resurrección de Jesús, como hemos visto (Corán 92/4,157-158).  En cambio, el evangelista Marcos, por ejemplo, lo cuenta así:


- "Lo llevaron al lugar del Gólgota (que significa lugar de la Calavera) y le ofrecieron vino con mirra, pero él no lo tomó. Lo crucificaron y se repartieron su ropa (…) Era media mañana cuando lo crucificaron. El letrero con la causa de su condena llevaba esta inscripción: El rey de los judíos. (…) A media tarde clamó Jesús dando una gran voz: —¡Eloi, Eloi, lema sabactani! (que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?). (…) Pero Jesús, lanzando una gran voz, expiró (Marcos 15,22-37).


- "No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado? Ha resucitado, no está aquí" (Marcos 16,6).


En conclusión: existen más divergencias que coincidencias entre el Jesús coránico y el Jesús de los evangelios. Respecto a este, el del Corán aparece distorsionado, despojado de su divinidad, expropiado de su mensaje, de su vida y su crucifixión, y por tanto de su resurrección, pues, en suma, se niega la encarnación y la misión de salvador de la humanidad. Resulta evidente que la caracterización del Jesús islámico en su conjunto se ha elaborado para rechazar polémicamente la figura del Jesús evangélico, suplantándola por un Jesús musulmán.