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Iglesias europeas sufren ataques vandálicos, defecaciones e incendios 'todos los días'

RAYMOND IBRAHIM · 15-04-2018

Innumerables iglesias por toda Europa occidental están siendo vandalizadas, defecadas e incendiadas.


En Francia, dos iglesias son violadas cada día. Según PI-News, se registraron 1.063 ataques contra iglesias o símbolos cristianos (crucifijos, iconos, estatuas) en Francia, en 2018. Esto representa un aumento del 17 por ciento con respecto al año anterior (2017), cuando se registraron 878 ataques, lo que significa que los ataques solo van de mal en peor.


Entre las recientes profanaciones en Francia, en febrero y marzo pasado ocurrieron las siguientes:


- Unos vándalos saquearon y utilizaron excrementos humanos para pintar una cruz en la iglesia de Notre-Dame des Enfants, en Nimes. Las hostias consagradas fueron arrojadas al cubo de la basura.


- La iglesia católica de San Nicolás, en Houilles, fue vandalizada en tres ocasiones distintas en febrero. Una estatua del siglo XIX de la Virgen María la dejaron "irreparable", fue "completamente hecha polvo", en palabras de un clérigo, y una cruz colgada la tiraron al suelo.


- Unos vándalos profanaron y rompieron cruces y estatuas en la catedral de Saint-Alain, en Lavaur. Destrozaron los brazos de un Cristo crucificado mientras se burlaban. Y  quemaron  los ornamentos del altar.


- Unos incendiarios prendieron fuego a la iglesia de San Sulpicio, en París, poco después de la misa del mediodía, el domingo 17 de marzo.


Informes similares vienen de Alemania. Cuatro iglesias diferentes fueron vandalizadas y/o incendiadas solo en marzo. PI-News, un sitio de noticias alemán, explica: "En este país, hay una guerra creciente contra todo lo que simboliza el cristianismo: ataques a cruces de montaña, a figuras santas de los caminos, en iglesias (también informó PI-NEWS) y recientemente también en cementerios".


¿Quién está principalmente detrás de estos ataques continuos y crecientes contra iglesias en Europa? El mismo informe alemán ofrece una pista: "Se rompen cruces, se destrozan altares, se queman Biblias, se derriban pilas bautismales y se embadurnan puertas de iglesias con expresiones islámicas como Allahu Akbar".


Otro informe en alemán, del 11 de noviembre de 2017, señalaba que solo en los Alpes y en Baviera, unas 200 iglesias habían sido atacadas y muchas cruces rotas: "La policía está habiéndoselas con profanaciones de iglesias una y otra vez. Los perpetradores son a menudo alborotadores jóvenes con antecedentes de migración". En otros lugares se los describe como "jóvenes islamistas".


Otro indicador muy claro es que las regiones europeas con gran población musulmana ven,  con frecuencia, un aumento correlativo en los ataques a iglesias y símbolos cristianos. Antes de la Navidad de 2016, en la región alemana de Renania del Norte-Westfalia, donde residen más de un millón de musulmanes, se decapitaron unas 50 estatuas cristianas públicas (incluyendo las de Jesús) y se rompieron crucifijos.


En 2015, tras la llegada de otro millón de inmigrantes musulmanes a Dülmen, un periódico local decía que "no pasa un día" sin que haya ataques contra estatuas cristianas.


Francia, donde reside una de las mayores poblaciones musulmanas de Europa, y donde las iglesias son atacadas todos los días, también muestra que donde crece el número de musulmanes, aumentan igualmente los ataques a iglesias. Un estudio de enero de 2017 revelaba que los "ataques extremistas islamistas contra cristianos" en Francia habían aumentado en un 38 por ciento, pasando de 273 ataques en 2015 a 376 en 2016. La mayoría ocurrieron durante la temporada navideña y "muchos de los ataques tuvieron lugar en iglesias y otros lugares de culto".


Como ejemplo típico, en 2014, un hombre musulmán cometió "grandes actos de vandalismo" dentro de una iglesia católica histórica en Thonon-les-Bains. Según el informe (con fotos), "volcó y rompió dos altares, los candelabros y los atriles, destruyó estatuas, derribó un sagrario, torció una enorme cruz de bronce, rompió una puerta de la sacristía y hasta hizo trizas algunas vidrieras". Asimismo "pisoteó" la eucaristía.


Para ver ejemplos repetidos en otras naciones europeas, se puede mirar aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.


Prácticamente en todos los casos de ataques a iglesias, las autoridades y los medios de comunicación silenciaron la identidad de los vándalos. En los raros casos en que se filtró la identidad musulmana (o "migrante") de los destructores, se presentaba a los perpetradores  como personas que sufrían problemas de salud mental. Como dice el reciente informe de PI-News,


"Casi nadie escribe ni habla sobre los crecientes ataques contra símbolos cristianos. Hay un silencio elocuente tanto en Francia como en Alemania sobre el escándalo de las profanaciones y el origen de los perpetradores... Ni una palabra, ni siquiera el más mínimo indicio que pudiera, de alguna manera, llegarse a sospechar de los migrantes... No son los perpetradores los que corren peligro de exclusión, sino quienes se atreven a asociar la profanación de símbolos cristianos con la importación de inmigrantes. Se les acusa de odio, discurso de odio y racismo.




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