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El cristianismo, el principal objetivo de los delitos de odio

RAYMOND IBRAHIM · TEXTO





Los delitos de odio contra el cristianismo y sus seguidores en Europa –antes y durante siglos guardiana y divulgadora de las enseñanzas de Cristo– están en su punto más alto. Según un informe reciente, al menos una cuarta parte de todos los delitos de odio registrados en Europa en 2020 fueron de naturaleza anticristiana, lo que representa un aumento del 70 por ciento en comparación con 2019. Además, el cristianismo es la religión más atacada en delitos de odio, seguido de cerca por el judaísmo.


Peor aún, es probable que el número real de delitos de odio contra cristianos sea aún mayor. El informe del 16 de noviembre de 2021 de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) lo explica así:


"24 Estados aportan datos sobre delitos de odio cometidos por racismo o xenofobia, 20 sobre grupos LGBT, 16 Estados sobre antisemitismo y 14 sobre incidentes contra musulmanes, pero solo 11 países ofrecen datos sobre delitos de odio contra cristianos, y esto obviamente distorsiona las estadísticas de manera significativa. Además, de las 136 organizaciones de la sociedad civil que han proporcionado datos descriptivos, solo 8 organizaciones (!) informan sistemáticamente de incidentes contra cristianos. Ambos hallazgos ponen la realidad de la situación en una perspectiva diferente, que indica que el número real de delitos de odio contra cristianos es probablemente mucho mayor. Al comparar el número de incidentes del año pasado con el número de este año, podemos ver un aumento de casi el 70%. También llama la atención el hecho de que de los 4.008 casos descritos [de 2020], 980 son delitos de odio contra cristianos, casi un 25%, más que contra cualquier otro grupo religioso." (subrayados en el original)


De hecho, mientras que 980 delitos de odio fueron de naturaleza anticristiana, 850 fueron antisemitas y solo 254 antiislámicos. Pero como explica el informe, las cifras reales son probablemente mucho más altas, porque mientras que la mayoría de los ataques raciales, antiislámicos o antihomosexuales llegan como tales a los informativos, no se informa de una gran cantidad de ataques anticristianos. Aun así y a pesar de esta discriminación, resulta que los ataques contra los cristianos son más numerosos que contra cualquier otro grupo religioso.


Al comentar estos hallazgos, Madeleine Enzlberger, directora de Intolerancia y Discriminación contra los Cristianos en Europa, ha dicho: "Los medios de comunicación y los políticos no ven el aumento del odio a los cristianos en Europa como un problema social creciente. El informe de la OSCE muestra solo una parte de este problema y, con todo, envía una señal muy clara frente a la indiferencia y las agresiones casi de moda contra los cristianos".


Después de ofrecer la definición formal de "delito de odio" dada por la OSCE ("Un ataque contra un grupo particular, o un prejuicio contra un grupo particular, que sirve como motivo para cometer ciertos delitos contra ese grupo"), la periodista danesa Sonja Dahlmans explica:


"Puede ser la destrucción de edificios cristianos como iglesias o escuelas, pero también símbolos cristianos como un crucifijo o una estatua de la Virgen María. También puede implicar crímenes violentos contra cristianos, como el ataque al sacerdote ortodoxo Nikolas Kakavelakis en la ciudad francesa de Lyon y el asesinato de Sir David Amess, un miembro católico conservador del Parlamento Británico. Amess fue asesinado [por un joven musulmán] en una iglesia, durante una charla pública con sus seguidores. … La conclusión es que cada vez hay más delitos de odio anticristianos en Europa, pero se desconoce la situación en su totalidad porque no se informa de todo a las autoridades competentes."


El creciente número de delitos de odio contra cristianos en Europa concuerda con otros informes. La World Watch List, de Open Doors, que clasifica anualmente a las 50 naciones que más persiguen a los cristianos por su fe, ha registrado un número cada vez mayor en todo el mundo. Según sus estadísticas de 2021, "más de 340 millones" de cristianos "experimentan altos niveles de persecución y discriminación por su fe". Esto representa un aumento del 31% con respecto a 2020, cuando solo "260 millones de cristianos experimentaron altos niveles de persecución". Eso representa un aumento del 6% con respecto a 2019, cuando el número era de solo 245 millones de cristianos. Y eso representa un aumento del 14% desde 2018, cuando el número fue de 215 millones. En otras palabras, entre 2018 y 2021, la persecución contra los cristianos se ha disparado en casi un 60% en todo el mundo.


¿Quién es responsable de este dramático aumento del sentimiento anticristiano? Aunque muchos grupos afiliados a la llamada "izquierda" están, cada vez más, detrás de estos delitos de odio, desde Antifa y Black Lives Matter hasta los neopaganos, la parte del león todavía corresponde al islam. Cada año consecutivo, hasta 40 de las 50 naciones peor clasificadas por los informes anuales de World Watch han sido islámicas.


Si bien las naciones europeas rara vez o nunca se encuentran entre las 50 primeras, de ahí solo se sigue que cuanto más crece la población musulmana de Europa, tanto más crecen fenómenos intrínsecos al mundo islámico –desde ataques a iglesias y cruces hasta la violación y la conversión forzada de mujeres cristianas–, todo ello basado en la "regla de los números" del islam.


Esta afirmación tampoco es meramente deductiva o especulativa. Las regiones europeas con gran población de inmigrantes musulmanes a menudo ven un aumento concomitante de ataques a iglesias y símbolos cristianos. Consideremos Alemania, donde, según el reciente informe de la OSCE, los delitos de odio anticristianos se han más que duplicado desde 2019; da la casualidad de que también tiene una de las poblaciones musulmanas más grande de Europa occidental, que ha crecido exponencialmente en los últimos años.


Por lo tanto, según un informe alemán de finales de 2017, solo en los Alpes y en Baviera, unas 200 iglesias habían sido atacadas y muchas cruces destrozadas: "La policía está lidiando actualmente con las profanaciones de iglesias una y otra vez", expone el informe, antes de agregar honestamente , "Los perpetradores son a menudo jóvenes alborotadores procedentes de la inmigración". Antes de la Navidad de 2016, en la región de Renania del Norte-Westfalia, donde residen más de un millón de inmigrantes musulmanes, unas 50 estatuas públicas de Jesús y otras figuras cristianas fueron decapitadas y rotos los crucifijos. En 2015, tras la llegada de otro millón de inmigrantes musulmanes al municipio de Dülmen, un periódico local afirmaba que "no pasa un día" sin ataques a imágenes cristianas.


Francia, otra nación occidental que tiene una población musulmana significativamente grande –y donde, según los informes, dos iglesias son atacadas cada día, algunas con heces humanas–, también es indicativo de que donde el número de musulmanes crece, también lo hacen los ataques contra el cristianismo, especialmente los cobardes y anónimos contra iglesias. Un estudio de enero de 2017 revelaba que "los ataques extremistas islámicos contra cristianos" en Francia había aumentado en un 38 por ciento, pasando de 273 ataques en 2015 a 376 en 2016. La mayoría ocurrieron durante el tiempo de Navidad y "muchos de los ataques tuvieron lugar en iglesias y otros lugares de culto". (Para más información sobre la difícil situación de las iglesias en una Europa cada vez más islamizada, consulte este enlace).


Por supuesto, así como la mayoría de los delitos de odio contra los cristianos no se registran como tales, tampoco se suele publicar la identidad de quienes cometen tales delitos con mayor frecuencia. Además, en un clima en el que los medios de comunicación hacen todo lo posible por ocultar la identidad de los delincuentes musulmanes atrapados con las manos en la masa, seguramente nadie dirá ni una palabra que sugiera que los musulmanes podrían ser los responsables cuando las pruebas no están claras.


Después de todo, las "noticias" tienen que ver con el mantenimiento del relato dominante, ese que pinta a los cristianos como agresores y a todos y cada uno de los demás como víctimas, sobre todo si son musulmanes.


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