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‘No juzguéis al islam por las acciones de unos pocos musulmanes’, dice un destacado clérigo

RAYMOND IBRAHIM · TEXTO




El jeque Ahmed al-Tayeb


Recientemente, mientras denunciaba la "islamofobia", el jeque Ahmed al-Tayeb, uno de los musulmanes más influyentes del mundo, en quien confían y al que escuchan tantos dirigentes occidentales, incluido el papa Francisco, ha dicho:


"No consideramos a la religión cristiana, ni a Cristo [la paz sea con él], ni a Moisés [la paz sea con él] responsables de las terribles masacres de musulmanes por parte de creyentes de otras religiones. No etiquetamos una religión por el terrorismo, la violencia o la brutalidad. Somos profundamente conscientes de la gran diferencia entre las enseñanzas de las religiones y los mercaderes de la religión."


Aunque plantea un punto excelente, la necesidad de distinguir entre las enseñanzas religiosas y los practicantes de dichas religiones, no aporta pruebas de su último punto, a saber, que "el islam rechaza la violencia contra gentes de cualquier religión".


Es cierto que personas de diversos orígenes religiosos, incluidos judíos y cristianos, han hecho y probablemente seguirán haciendo cosas horribles. Es igualmente cierto que sus religiones no deben confundirse con sus malas acciones, ni culparse por ellas.


Pero, desafortunadamente para al-Tayeb, hay una serie de actividades "problemáticas" de los musulmanes que se remontan directamente a ciertas enseñanzas islámicas y su legado. Esto incluye atacar y matar a los apóstatas (musulmanes de nacimiento que desean abandonar el islam), así como a los "blasfemos" (todos los que hablen críticamente del islam). Incluye el trato de las mujeres como bienes muebles, la permisibilidad de la poligamia (hasta cuatro esposas), el matrimonio con niñas; la discriminación sistemática contra todo lo no musulmán (por ejemplo, contra las minorías religiosas, contra las iglesias, etc.); y, por supuesto, la yihad: el combate armado contra los no musulmanes para someter al mundo entero al dominio islámico.


No hay escapatoria: las actividades mencionadas, que se oponen frontalmente a los valores del mundo moderno, se promueven en los textos islámicos, y también en la literatura islámica de nuestros días. Se han exhibido activamente tanto en el pasado como en el presente del mundo musulmán.


Lo peor de todo, al menos en el contexto de este artículo, es que, mejor que cualquier persona, el jeque Ahmed al-Tayeb sabe que esto es cierto. Después de todo, la institución que él dirige, la Universidad de Al-Azhar en Egipto, enseña todas esas cosas en su plan de estudios.


Como dijo una vez el jeque Muhammad Abdullah Nasr, especialista en ley islámica y graduado por Al-Azhar, cuando le preguntaron en directo por televisión por qué su alma mater se negaba a denunciar al Estado Islámico como no islámico:


"No puede [condenar al Estado Islámico como no islámico]. El Estado Islámico es un derivado de los programas de Al-Azhar. Entonces, ¿cómo puede Al-Azhar denunciarse a sí misma como no islámica? Al-Azhar dice que debe haber un califato y que es una obligación para el mundo musulmán [establecerlo]. Al-Azhar enseña la ley de la apostasía y que hay que matar al apóstata. Al-Azhar es hostil hacia las minorías religiosas y enseña cosas como impedir la construcción de iglesias, etc. Al-Azhar defiende la institución de yizia [imponer un tributo oneroso a las minorías religiosas]. Al-Azhar enseña a lapidar a la gente. Entonces, ¿cómo puede Al Azhar denunciarse a sí misma como no islámica?"


Según ya expuse en un artículo anterior, muchos otros conocedores de Al-Azhar han acusado a esta universidad islámica de las mismas cosas.


En cualquier caso, desde aquí podemos comprender mejor otra afirmación de al-Tayeb durante su reciente condena a la "islamofobia", cuando dijo:


"Hasta este momento, nunca hemos oído hablar de la cristianofobia, la judiofobia, la budistofobia o la hinduistofobia. Creo que ningún periódico o canal o programa de televisión en Occidente o en Oriente se atreve a hablar de fobia a cualquier otra religión o creencia."


Por supuesto, no lo hacen. Eso se debe a que, mientras que la gente tiene pocas razones para temer al cristianismo, al judaísmo, al budismo o al hinduismo, sí tienen razones para temer al islam, por los motivos explicados más arriba.


Por eso precisamente, la "islamofobia" es una cosa de la que se habla, mientras que no hay por qué hablar de "la cristianofobia, la judiofobia, la budistofobia o la hinduistofobia".



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