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¿Por qué la masacre en una mezquita pesa más que incontables masacres en iglesias?

RAYMOND IBRAHIM · TEXTO




Naciones Unidas estableció recientemente el 15 de marzo como "día internacional para combatir la islamofobia". Eligió esta fecha porque en ella ocurrió uno de los peores ataques terroristas contra musulmanes: el 15 de marzo de 2019, un australiano armado, Brenton Tarrant, entró en dos mezquitas de Nueva Zelanda y abrió fuego contra fieles musulmanes desarmados e indefensos. 51 murieron y 40 resultaron heridos.


Este incidente no solo ha sido ampliamente condenado en todo Occidente, y con razón, sino que ha hecho que la ONU señale al islam como necesitado de protección especial.


Esta respuesta, sin embargo, plantea una pregunta de importancia crítica: si un ataque de no musulmanes en una mezquita es suficiente para que la ONU institucionalice un día especial para el islam, ¿qué pasa con los innumerables, a menudo peores, ataques musulmanes contra lugares de culto no musulmanes? ¿Por qué no han obtenido una respuesta similar de la ONU?


Consideremos algunos de los fatales ataques musulmanes contra iglesias cristianas en los últimos años, muchos de los cuales, para subrayar la animosidad religiosa, ocurrieron en Semana Santa o en Navidad:


Sri Lanka (21 de abril 2018). Domingo de Pascua, terroristas musulmanes atacaron con bombas tres iglesias y tres hoteles; 359 personas murieron y más de 500 resultaron heridas.

Nigeria (20 de abril 2014). Domingo de Pascua, terroristas islámicos incendiaron una iglesia abarrotada; 150 cristianos fueron asesinados.

Pakistán (27 de marzo 2016). Después de los actos religiosos del domingo de Pascua, terroristas islámicos atacaron con bombas un parque donde se habían congregado los cristianos. Más de 70 cristianos, en su mayoría mujeres y niños, fueron asesinados. "Había carne humana en las paredes de nuestra casa", recordaba un testigo.

Irak (31 de octubre 2011). Terroristas islámicos asaltaron una iglesia en Bagdad durante el culto y abrieron fuego indiscriminadamente antes de detonar sus chalecos suicidas. Cerca de 60 cristianos, incluidas mujeres, niños e incluso bebés, fueron asesinados (imágenes gráficas de las consecuencias aquí).

Nigeria (8 de abril 2012). Domingo de Pascua, explosivos colocados por musulmanes explotaron cerca de dos iglesias abarrotadas. Más de 50 personas murieron y un número desconocido resultaron heridos.

Nigeria (5 de junio 2022). Domingo de Pentecostés, musulmanes atacaron y abrieron fuego contra una iglesia abarrotada. Más de 50 muertos y decenas de heridos.

Egipto (9 de abril 2017). Domingo de Ramos, musulmanes atacaron con bombas dos iglesias abarrotadas. Al menos 45 murieron, más de 100 resultaron heridos.

Nigeria (25 de diciembre 2011). Durante los servicios del día de Navidad, terroristas musulmanes dispararon y bombardearon tres iglesias. 37 murieron y unos 57 resultaron heridos.

Egipto (11 de diciembre 2016). Un atentado suicida islámico contra dos iglesias dejó 29 muertos y 47 heridos (imágenes gráficas de las secuelas aquí).

Indonesia (13 de mayo 2018). Musulmanes lanzaron bombas contra tres iglesias. 13 cristianos murieron y decenas resultaron heridos.

Egipto (1 de enero 2011). Terroristas musulmanes bombardearon una iglesia de Alejandría durante la misa de Nochevieja. Al menos 21 cristianos fueron asesinados. Según testigos presenciales, "pedazos de cuerpos quedaron esparcidos por toda la calle" y "fueron llevadas dentro de la iglesia después de que algunos musulmanes comenzaron a pisotearlos y a cantar canciones yihadistas", incluido "¡Allahú akbar!".

Filipinas (27 de enero 2019). Terroristas musulmanes lanzaron bombas en una catedral. Al menos 20 cristianos murieron y más de 100 resultaron heridos.

Indonesia (24 de diciembre 2000). Durante las celebraciones de Nochebuena, terroristas musulmanes lanzaron bombas en varias iglesias.  18 murieron y más de 100 resultaron heridos.

Pakistán (15 de marzo 2015). Terroristas suicidas musulmanes mataron al menos a 14 cristianos en ataques contra dos iglesias.

Alemania (19 de diciembre 2016). Cerca de la iglesia Memorial Kaiser Wilhelm en Berlín, un musulmán arremetió con un camión en un mercado navideño. Hubo 13 muertos y 55 heridos.

Egipto (29 de diciembre 2017). Musulmanes armados dispararon contra una iglesia en El Cairo. Nueve cristianos fueron asesinados.

Egipto (6 de enero 2010). Después de la misa de Nochebuena (según el calendario ortodoxo), unos musulmanes mataron a tiros a seis cristianos cuando salían de su iglesia.

Rusia (18 de febrero 2018). Un musulmán que llevaba un cuchillo y una escopeta de dos cañones entró en una iglesia y abrió fuego. Cinco personas, todas mujeres, murieron y al menos cinco resultaron heridas.

Francia (26 de julio 2016): Unos musulmanes entraron en una iglesia y degollaron al sacerdote que oficiaba, el padre Jacques Hamel, de 84caños; además tomaron como rehenes a cuatro monjas, hasta que las autoridades francesas abatieron a los terroristas.


Hay que señalar que la lista anterior no es en absoluto exhaustiva. Ha habido muchos ataques similares contra iglesias. Solamente en Egipto pueden verse aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Pero debido a que hubo pocas muertes o ninguna, recibieron escasa o nula cobertura en la prensa occidental.


Esta falta de atención es especialmente cierta para aquellas regiones remotas y, aparentemente en la opinión de los medios occidentales, regiones sin importancia, como Nigeria, donde los cristianos están siendo liquidados cada hora en un genocidio perpetrado por musulmanes. Así, tras señalar que los musulmanes han eliminado a 60.000 cristianos entre 2009 y 2021, un informe de agosto de 2021 afirma que, durante ese mismo período, los musulmanes también destruyeron o incendiaron 17.500 iglesias y 2.000 escuelas cristianas. ¿Cuántas personas perecieron en esos ataques terroristas sin que se hayan documentado y sin que el hecho se haya denunciado en gran parte?


La lista anterior de ataques latales de musulmanes contra iglesias tampoco incluye ninguno de los muchos que fueron fallidos, por ejemplo, un ataque del 28 de marzo de 2021 contra una iglesia de Indonesia, durante la liturgia del Domingo de Ramos, donde solo murieron los terroristas suicidas, un varón musulmán y su mujer embarazada.


En cualquier caso, teniendo en cuenta únicamente la lista anterior de ataques letales contra iglesias, los musulmanes han masacrado a casi mil cristianos.


De ahí la pregunta original: si un ataque de no musulmanes contra una mezquita, que se cobró la vida de 51 musulmanes, fue suficiente para que la ONU estableciera el "día internacional para combatir la islamofobia", ¿por qué tantos ataques musulmanes contra iglesias, que se han cobrado casi 1.000 vidas cristianas (lo que significa que unos 20 cristianos han sido asesinados en sus iglesias por cada musulmán asesinado en una mezquita) no son suficientes para que la ONU instituya un "día internacional para combatir la cristianofobia"?


O para reformular la pregunta, ¿por qué un incidente aislado de un occidental que mató a 51 musulmanes es mucho más importante para la ONU que muchos casos de musulmanes que mataron a un total de  1.000 cristianos? (En realidad, la disparidad es mucho peor que 51 a 1.000, ya que este último número no incluye a los muchos miles de cristianos y occidentales que han sido masacrados por musulmanes en ataques no antieclesiásticos, como el 11 de septiembre 2001 en Estados Unidos, el  11 de marzo de 2004 en Madrid, el 7 de julio de de 2005 en Londres, el ataque de Charlie Hebdo y el teatro Bataclan en París, el ataque en Las Ramblas de Barcelona, ​​el ataque del 14 de julio en Niza, el ataque de la escuela judía de Toulouse y los ataques terroristas de Copenhague, por mencionar solo unos pocos).


Si alguna vez se presiona y se obliga a la ONU a explicar la discrepancia iglesia/mezquita, sin duda diría que, por desafortunadas que puedan ser todas las masacres de iglesias antes mencionadas, no muestran un patrón, como lo hace la "islamofobia"; que los ataques a las iglesias son todos subproductos del terrorismo (que, según se informa, no está relacionado de ninguna manera con el islam) alimentado por la economía, las disputas territoriales, la desigualdad, en una palabra, los "agravios". Si se arreglan esos problemas temporales, cesarán los ataques a las iglesias.


En realidad, lo cierto es todo lo contrario: mientras que el ataque a la mezquita de Nueva Zelanda fue de hecho una aberración, como lo demuestra que fue un caso aislado, los ataques musulmanes a las iglesias son muy comunes (incluso históricamente). Como ya se debatió aquí, rara vez pasa un mes en el mundo musulmán, y cada vez más en Occidente, sin que se produzcan varios asaltos u hostigamientos a iglesias. Si bien muchos de ellos, afortunadamente, no son fatales, todos subrayan la mala disposición del islam hacia las iglesias y, al parecer, hacia cualquier estructura o símbolo religioso no musulmán.


Además, vale la pena señalar que aquellos que aterrorizan a las iglesias a menudo comparten poco entre sí: provienen de naciones muy diferentes (Nigeria, Irak, Filipinas, etc.), son de diferentes poblaciones, hablan diferentes lenguas y viven en distintas condiciones sociales, políticas y económicas. Lo único que comparten, lo único que aparentemente los impulsa a asaltar iglesias y matar cristianos, es su religión, el islam (que, como era de esperar, enseña la hostilidad hacia las iglesias y hacia los "infieles").


En otras palabras, los ataques musulmanes contra las iglesias tienen una motivación ideológica, han sido durante mucho tiempo y continúan siendo sistemáticos y sistémicos y, por lo tanto, constituyen un problema real y constante que la comunidad internacional necesita resaltar y mejorar.


Sin embargo, la ONU querría que ignoremos y desdeñemos las masacres mencionadas y en curso contra innumerables cristianos y fieles de la iglesia como desafortunados subproductos de "agravios musulmanes" esporádicos, y que en su lugar nos fijemos en un incidente aislado en el que occidental mató a 51 musulmanes.


Esto, para la ONU, es lo que verdaderamente evidencia un "patrón" y requiere urgentemente reconocimiento y respuesta. Y esta respuesta es hacer callar a todos aquellos que se atreven a conectar los puntos y poner en evidencia el patrón sólidamente documentado de abusos y violencias del islam contra los no musulmanes. Esto es precisamente –no nos equivoquemos– lo que se trata de conseguir con aquello de "combatir la islamofobia".



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