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Pensador egipcio condenado a cinco años de prisión por contar la verdadera historia del islam

RAYMOND IBRAHIM · TEXTO





Según un informe del 19 de noviembre de 2021, "un tribunal egipcio ha condenado a un intelectual de 80 años a principios de esta semana a cinco años de prisión por sus comentarios sobre las primeras conquistas islámicas". El Dr. Ahmed Abdu' Maher, abogado de alto perfil, experto en islam y autor de 14 libros sobre historia y jurisprudencia islámica, ha sido declarado culpable de "desprecio del islam, provocar conflictos sectarios y representar una amenaza para la unidad nacional".


Uno de los principales "crímenes" de Maher es su punto de vista sobre las conquistas árabes de los siglos VII y VIII, un punto de vista basado en una lectura minuciosa y correcta de fuentes musulmanas y no musulmanas: que los conquistadores árabes invadieron regiones no musulmanas, específicamente el Medio Oriente, el norte de África y España, y cometieron atrocidades tras atrocidades. Mientras que la historiografía islámica posterior atribuyó a los árabes como motivo el "difundir el islam", sus verdaderas acciones delatan el ansia de violación y rapiña. Derrocaron y suplantaron a sociedades mucho más avanzadas, para gran pesar de la región.


Dicho de otra manera, los puntos de vista de Maher son idénticos a los presentados en La espada y la cimitarra: catorce siglos de guerra entre el islam y Occidente, en particular sus tres primeros capítulos que giran en torno a las primeras conquistas árabes. El informe del 19 de noviembre continúa así:


"Maher afirmó en muchos de sus discursos, escritos y apariciones en televisión, que las primeras conquistas islámicas fueron "invasiones militares", y pidió a la principal institución islámica de Egipto, Al-Azhar, que se disculpara en nombre de los compañeros del profeta Mahoma que dirigieron las agresiones. Según Maher, esas "invasiones tenían como objetivo esclavizar a mujeres más que difundir el islam" por todo el mundo."


La posición de Maher naturalmente va en contra de la típica presentación islámica de las primeras conquistas árabes, a las que se hace referencia como futuhat –literalmente, "aberturas" para que entre la luz del islam (o fatah en singular, como el grupo palestino se llama a sí mismo de forma reveladora). En este contexto, todas las tierras invadidas o arrebatadas por los musulmanes se habrían hecho "altruistamente" para llevar el islam a los infieles descarriados, que son vistos como agresores por resistirse injustamente al islam. O, en palabras de un artículo titulado "La sabiduría de la yihad", publicado por el popular sitio web Islam Question and Answer, la yihad "no significa sola y simplemente matar a los no musulmanes"; sino que "Los kufar [no musulmanes] a los que combatimos se beneficiarán ellos mismos de la yihad. Combatimos contra ellos y luchamos contra ellos para que entren en la religión de Alá que es aceptable para Él, lo que los conducirá a su salvación en este mundo y en el más allá".


Maher hizo que su posición fuera especialmente conocida a principios de 2017, cuando el mundo musulmán estaba alborotado tras el anuncio de la "prohibición musulmana" del presidente Donald Trump (como la llamaron sus enemigos declarados). Luego, Maher había publicó un vídeo en YouTube (que luego se eliminó, naturalmente, aunque no antes de que yo tradujera los extractos relevantes, que siguen):


"Amigos, en lo que respecta a ... Donald Trump, queríamos preguntar a nuestros hermanos –los fuqaha [juristas de la ley islámica] y los ulemas [eruditos del islam]– una cuestión: si este hombre ... coaccionara, mediante el poder de las armas, la gran mayoría de musulmanes que viven en Estados Unidos ... para que se hagan cristianos, y paguen la yizia, de lo contrario se apoderará de sus hogares, matará a los hombres y esclavizará a las mujeres y las niñas, y las venderá en mercados de esclavos; si hiciera todo esto, ¿sería considerado racista y terrorista, o no?


Por supuesto, solo estoy formulando una hipótesis y sé que la Biblia y su religión no promueven tales cosas, pero supongamos: ¿sería racista, o no? ¿Sería terrorista, o no? ¿Cómo entonces [cuando uno considera] que tenemos en nuestra jurisprudencia islámica, que ustedes nos enseñan, y nos dicen que todos los imanes están de acuerdo, que las aperturas [es decir, las conquistas] islámicas son ​​el modo de difundir el islam? Esta palabra "aperturas" [futuhat] ... ¡Debemos ser sensibles a ella! Las aberturas islámicas significan espadas y asesinatos. Las aberturas islámicas, a través de las cuales fueron devastadas casas, fortalezas y territorios, estas ... [son parte de] un islam que ustedes intentan hacernos seguir.


Así que me pregunto, oh jeque, oh jefe de este o aquel centro islámico en Nueva York, ¿te gustaría que le hicieran esto a tu esposa y a tu hija? ¿Aceptaríais los jeques que se les hiciera esto a vuestros hijos? ¿Que tu hija se la lleve un combatiente [como esclava], que tu hijo se lo lleve otro combatiente, que un quinto [del botín] sea para al califa y así sucesivamente? Seamos claros: ¿no es esto a lo que te refieres cuando mencionas la saría, la ley de Alá? ... Así que pensemos sobre estas cosas en un esfuerzo por discernir qué está bien y qué está mal."


En resumen, Maher preguntaba a los clérigos del islam de qué se quejaban precisamente ellos. Todo lo que Trump había hecho es prohibir la inmigración de países musulmanes estrechamente asociados con el terrorismo. ¿Qué pasaría si realmente tratara a los musulmanes en Estados Unidos de la manera como los musulmanes han tratado siempre a los no musulmanes bajo su autoridad, de la manera como la ley islámica, la saría, lo exige, es decir, de un modo mucho peor que simplemente prohibiendo la inmigración desde países terroristas en interés de la seguridad nacional?


Por tener esos puntos de vista y formular tales preguntas, Maher acaba de ser condenado a cinco años de prisión, la pena máxima, de conformidad con el Artículo 98 F del código penal egipcio, más conocido como la "ley contra la blasfemia", que establece:


"La detención por un período no menor de seis meses y no mayor de cinco años, o el pago de una multa no menor de quinientas libras y no mayor de mil libras será la pena que se impondrá a quien abuse de la religión y la use para defender y propagar de palabra o por escrito, o por cualquier otro método, pensamientos extremistas con el fin de instigar la sedición y la división, o desdeñar y menospreciar alguna de las religiones celestiales o las sectas pertenecientes a ellas, o perjudicar la unidad nacional o la paz social."


El caso de Maher tampoco es un caso aberrante; como dice el informe del 19 de noviembre, "Otros varios intelectuales, escritores y figuras públicas han sido juzgados o han recibido veredictos en las últimas décadas por sus opiniones bajo la infame ley contra la blasfemia".


El 29 de noviembre, Maher apareció en la BBC en Árabe. Se negó a presentar disculpas, insistió en que todo lo que había hecho es transmitir una historia precisa y hacer preguntas de sentido común, e instó al presidente egipcio Al-Sisi  –ahora su única esperanza, ya que la reciente sentencia de cinco años de prisión de Maher es definitiva y no le cabe apelación ante un tribunal superior– para que considere indultarlo.


Por indignantes que sean las experiencias de Maher, vale la pena señalar que algo similar está sucediendo en Occidente, aunque a la inversa: mientras que las naciones musulmanas insisten en retratar a sus brutales y salvajes héroes del pasado como nobles y piadosos, las naciones occidentales insisten en retratar a sus nobles y piadosos héroes del pasado como brutales y salvajes (en una palabra, "racistas"). A medida que los gobiernos occidentales se vuelven más dictaduras tercermundistas, y a medida que su guerra del despertar en la historia se vuelve más fanática, da la impresión de que los elementos del destino de Maher están aflorando en Occidente.



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