ESTUDIOS


El islam ¿es incompatible con las sociedades democráticas?

SAMI ALDEEB · TEXTO




Introducción


Cuando la Reina de Inglaterra llega a Francia, conduce por la derecha, mientras que en casa conduce por la izquierda.

¿Por qué los musulmanes no hacen lo mismo?

La respuesta a esta pregunta nos permite comprender los conflictos entre los musulmanes y Occidente, e incluso los conflictos dentro de los países árabes y musulmanes.

La respuesta es simple: porque los musulmanes tienen una concepción particular de la ley.



1. Diferentes concepciones de la ley


En pocas palabras, hay tres concepciones de la ley.


– La ley como emanación de un acuerdo democrático


En este sistema, la gente decide qué ley los rige exactamente igual que decide el queso que quiere consumir: con o sin agujeros, con o sin sal.


– La ley como emanación de un dictador





– La ley como emanación de una revelación


Esta concepción de la ley revelada se encuentra en el judaísmo y el islam, pero casi no en el cristianismo.


2. Concepción judía


Según el judaísmo, Moisés recibió la ley oralmente y por escrito de Dios en persona en el monte Sinaí (2.285 metros). La Biblia nos dice: "Después de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas del testimonio, tablas de piedra, escritas con el dedo de Dios" (Éxodo 31,18).

Cuando Moisés bajó de la montaña y vio a su pueblo adorando al becerro de ro, se llenó de ira. Y cayeron aquel día alrededor de tres mil hombres (Éxodo 32,28).

La Biblia impone la aplicación de la ley en todo tiempo y lugar. En ella se lee:

"Todo lo que yo os mando, lo pondréis por obra, sin añadir ni quitar nada" (Deuteronomio 13,1).

"Es ley perpetua para vuestros descendientes, dondequiera que viváis" (Levítico 23,14).




Invocando esos versículos de la Biblia, Maimónides, muerto en El Cairo en 1204, escribió:

"Es una noción claramente explicitada en la ley que esta última permanece como obligación eterna y por los siglos de los siglos, sin estar sujeta a sufrir variación, eliminación o complemento alguno". Quien pretenda lo contrario deberá ser, según Maimónides, "sometido a muerte por estrangulamiento".



3. Concepción romana y cristiana




Cristo decía: Los zorros tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza (Mateo 8,20). Esta es la antigua definición de una persona sin hogar. Cristo no fue un hombre de poder, sino un moralista, muy alérgico a las leyes:

– La mujer adúltera.

– La abolición de la ley del talión.

– La negativa a repartir la herencia.

– La abolición de todas las normas alimentarias.


Debido a la ausencia de normas legales suficientes en los Evangelios y los escritos de los apóstoles, los cristianos recurrieron al derecho romano. El jurisconsulto Gayo (fallecido hacia 180) define la ley así: Lex est quod populus iubet atque constituit. Y para los que han perdido el latín: "La ley es lo que el pueblo prescribe y establece". El sistema democrático moderno se basa en esta concepción del derecho.


"Comportaos como hombres libres" (1ª carta de Pedro 2,16).


Esto no significa que los países de tradición cristiana no hayan tenido momentos trágicos: recordemos los tribunales de la inquisición en Francia, o en España, y la quema de brujas en los países protestantes de Europa.




Miguel Servet fue quemado vivo por Calvino en Suiza, en 1555.

William Tyndale, traductor de la Biblia al inglés, fue estrangulado y quemado en 1536.

Giordano Bruno fue quemado vivo en 1600.

Galileo fue condenado en 1616 a no enseñar más su teoría que contradice la Biblia.

Pero estas autoridades han terminado por a reconocer sus errores.

El cristianismo no se desarrolló por sí solo, sino bajo la presión constante de las autoridades gobernantes y de los filósofos de la Ilustración, como Voltaire.

Pero debemos reconocer que la ausencia de normas legales en el Evangelio ha contribuido a esta transformación.


4. Concepción musulmana


El islam es una copia del judaísmo. Mis investigaciones me llevan a decir que el Corán fue redactado por un rabino aturdido. Allí encontramos la concepción judía de la ley que desciende de Dios en el monte Hira (642 metros), y que los musulmanes deben aplicar el Corán y cumplir con la tradición (sunna) del profeta Mahoma:


"La palabra de los creyentes cuando son llamados a Dios y a su enviado, para que este juzgue entre ellos, [consiste] en decir: ‘Hemos escuchado y obedecido’. Esos son los que triunfarán (Corán 24,51).

En caso de adulterio: "Los que no juzgan según lo que Dios ha hecho descender, estos son perversos" (Corán 5, 47).


Respondiendo a la pregunta sobre quienes se niegan a aplicar la ley musulmana con el pretexto de que no es adecuada para nuestra época, el jeque Muhammad Mitwalli Al-Sha'rawi (fallecido en 1998) dijo:




"Si yo fuera el dirigente de este país o la persona encargada de aplicar la ley de Dios, le daría un plazo de un año a quien rechace el islam, concediéndole el derecho a decir que ya no es musulmán. Luego, lo eximiría de cumplir el derecho musulmán y lo condenaría a muerte por apóstata."


La obligación de aplicar el derecho musulmán, con consecuencias fatales en caso de negativa, puede abarcar asuntos sin límite, incluso muy controvertidos. Para dar un ejemplo extremo, Jad-al-Haq, el jeque de Al-Azhar (fallecido en 1996) declaró en una fetua (decreto religioso) emitida en 1994:


"Si una región deja, de común acuerdo, de practicar la circuncisión masculina y femenina, el jefe del Estado le declara la guerra, porque la circuncisión forma parte de los rituales del islam y sus especificidades. Esto significa que la circuncisión masculina y femenina es obligatoria."


Para los musulmanes, Dios es el legislador (al-musharri , término que proviene de la misma raíz que la saría); muestra lo que es bueno y lo que es malo, incluso en el ámbito de la alimentación. La opinión mayoritaria no cuenta donde hay un texto religioso. Los musulmanes no conocen el concepto de soberanía popular más que en dominios no reguladas por la ley religiosa. Por tanto, la mayoría no puede abolir la desigualdad entre hombres y mujeres en materia de herencia y de testimonio. Sobre esta base, Hani Ramadan (hermano de Tariq Ramadan), nieto de Hassan Al-Banna, imán de la mezquita de Ginebra, se niega a condenar la lapidación porque está prevista por la ley islámica, y llega hasta invocar la presencia de esta sanción en la Torá. ¿Cómo podemos entonces condenar una sanción dictada por Dios?


En el plano formal, el sistema jurídico de los países musulmanes es un sistema híbrido, compuesto principalmente por leyes inspiradas en el derecho occidental, empezando por la propia constitución, el código civil, el código penal, el código administrativo, los códigos de procedimiento, etc. El derecho musulmán persiste solo en el ámbito del estatuto personal (derecho de familia y de sucesiones) y, en algunos países como Arabia Saudí e Irán, en el ámbito del derecho penal. Y esto a pesar del hecho de que las constituciones de los países musulmanes afirman que el islam es la religión del Estado y que el derecho musulmán es una fuente, incluso la fuente principal del derecho.


Pero el derecho musulmán juega un papel importante en casi todos los aspectos de la vida. Así, sirve como referencia para determinar lo que es lícito y lo que es ilícito en los campos de la ética sexual (coeducación entre hombres y mujeres, relaciones sexuales fuera del matrimonio, etc.) y médica (aborto, procreación artificial, planificación familiar, etc.), la vestimenta, las prohibiciones alimentarias, los límites al deporte, las restricciones en el campo artístico y de la libertad de expresión, en la economía (intereses por deudas y actividades bancarias, apuestas y juegos de azar, seguros, impuesto religioso, etc.), en el trabajo y la participación de las mujeres en la vida política, en la integridad física (circuncisión masculina y femenina), etc.


Recordemos aquí que, en términos del derecho de familia, algunos de estos países mantienen el sistema de leyes privativas establecido por el Corán (5,44-48), que permite a las comunidades no musulmanas, e incluso a las musulmanas, tener sus tribunales y/o aplicar sus propias leyes religiosas. Sólo Turquía pudo poner fin a este sistema, adoptando el código civil suizo en 1926. Entre las razones aducidas, se lee: "Las leyes que se inspiran en las religiones encadenan a las sociedades en las que se aplican, a las épocas primitivas donde nacieron y constituyen factores invencibles que impiden el progreso". Ciertamente podemos considerar la autorización de leyes y tribunales comunitarios como un signo de tolerancia, pero este sistema consagra las desigualdades. Así, un musulmán puede casarse con una mujer cristiana, pero un cristiano no puede casarse con una mujer musulmana, y a un apóstata se le prohíbe o disuelve su matrimonio, se le quitan sus hijos y pierde su herencia. Incluso en Túnez, elogiado por su código de estatus personal progresista, un cristiano no puede casarse con una musulmana... Esto acaba de cambiar, pero los alcaldes se muestran reacios a celebrar de este tipo de matrimonios contrarios al derecho musulmán.


Señalemos aquí que todos los países donde existe un sistema de leyes y jurisdicciones privativas son países políticamente débiles y expuestos a guerras civiles. Y por ello, es necesario abolir el sistema de leyes según cada comunidad, pero otorgando iguales derechos a todos, sin distinción de religión o de sexo, en cuanto al matrimonio y la herencia. Este es, por lo demás, uno de los medios adoptados por Suiza para garantizar la paz confesional entre católicos y protestantes en su constitución de 1874, que abolió todas las jurisdicciones religiosas (artículo 58), puso el matrimonio "bajo la protección de la constitución", declarando que "ningún impedimento para contraer matrimonio puede basarse en motivos confesionales "(artículo 54) y garantizando la libertad de religión a partir de los 16 años (artículo 49).



5. Impacto de la concepción islámica de los derechos del hombre en los países musulmanes


Los derechos del hombre, en la Declaración Universal, tienen su razón de ser en la voluntad de la Asamblea General de las Naciones Unidas basada en consideraciones de interés general.


La concepción de la ONU sobre los derechos humanos se caracteriza en particular por el rechazo de cualquier distinción entre las personas por motivos de sexo o religión, una de los principales escollos de los sistemas basados ​​en una ley revelada. El artículo 2, párr. 2 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre establece: "Toda persona puede hacer uso de todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna, en particular ... de sexo, ... de religión".


Según la concepción musulmana, la ley y los derechos del hombre que preconiza no derivan del pueblo, sino de Dios. Tomemos como ejemplo lo que dice el preámbulo de la Declaración Islámica Universal de los Derechos del Hombre promulgada en 1981 por el Consejo Islámico (con sede en Londres):


"Nosotros los musulmanes, en la diversidad de nuestra pertenencia étnica y geográfica,

Fortalecidos por nuestra dependencia ante Dios, el único y el dominador,

Fortalecidos por nuestra fe en el hecho de que Dios es el amo soberano de todo en esta vida inmediata lo mismo que la vida definitiva (...)

Fortalecidos por nuestra convicción de que la inteligencia humana es incapaz de elaborar el mejor camino con vista a asegurar el servicio de la vida, sin que Dios la guíe y le asegure la revelación:

Nosotros, los musulmanes (...) proclamamos esta Declaración, hecha en nombre del islam, de los derechos del hombre tal como podemos deducirlos del muy noble Corán y de la más pura Tradición profética (sunna)."


Al contrario de la concepción democrática, la concepción religiosa de los derechos del hombre no reconoce la igualdad ante la ley sin discriminación fundada en la religión o el sexo. Así, por ejemplo, la Declaración Universal Islámica de Derechos del Hombre no contiene una disposición similar al artículo 2, párr. 2, de la mencionada Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Esta es la concepción adoptada por todos los actuales regímenes arabomusulmanes y las corrientes islamistas opuestas a estos regímenes.


Hay que insistir aquí en que el principio de democracia (el poder del pueblo por mayoría) no tiene ningún valor moral si no está precedido por el principio de igualdad. Hitler era demócrata ya que tenía el apoyo de la mayoría de los alemanes. La democracia sin igualdad no difiere del nazismo. Algunos estados afirman ser países democráticos, pero en realidad no se diferencian de la Alemania nazi. Este es el caso del Estado de Israel, basado en la religión judía que discrimina a los no judíos. Destruyó el 81% de las aldeas palestinas, expulsó a sus habitantes y rechaza su regreso por el único delito de que no son judíos. Pero no queremos hablar aquí de Israel. Nos limitamos al islam.


Encontramos la influencia de la concepción musulmana en varias dominios, como los siguientes:



Derechos políticos


El capítulo 33 del Corán lleva por título: Al-ahzab, los partidos o las facciones. El Corán utiliza este término veinte veces. En dos pasajes (5,56; 58,19-22), opone el partido de Satanás (hizb al-shaytan) al de Dios (hizb Allah), nombre de un partido político en Líbano. Según estas perspectivas, los eruditos musulmanes, como Ibn-Taymiyya, prohíben el surgimiento de partidos políticos que no tomen la religión como base. Este telón de fondo es la razón de la ausencia de una cultura y una práctica política multipartidista democrática en el mundo arabomusulmán.



Derechos de la mujer


Mencionamos aquí la poligamia, el repudio, la desigualdad entre hombres y mujeres en materia de herencia y de testimonio, el rechazo del acceso a las funciones públicas, como en el poder judicial y otras, la imposición a las mujeres de vestimentas especiales para no provocar la excitación de los hombres, el derecho a pegarle a la mujer. Si bien es verdad que ha habido avances en algunos países arabomusulmanes en la eliminación de ciertas formas de discriminación contra las mujeres, las corrientes islámicas continúan rechazando esos avances sobre la base de la religión. Los Estados arabomusulmanes han formulado reservas contra los documentos de las Naciones Unidas que reconocen el principio de igualdad entre hombres y mujeres, y estas reservas se basan en la religión.




¿Cómo reconocer a tu esposa?





Libertad de expresión


Basta con mencionar aquí el ahorcamiento de Mahmud Mohamed Taha en Sudán, el asesinato de Farag Foda en Egipto, el caso de Abu Zayd divorciado de su esposa por el Tribunal de Casación, acusado de apostasía, ambos exiliados en Holanda, para no ser asesinados por los islamistas. Hay muchas fetuas contra intelectuales de las que no hablaremos aquí, pero mencionaré más adelante la posición de Al-Qaradawi contra los laicos.





Libertad religiosa


Todavía hoy, la mayoría de los musulmanes y sus instituciones religiosas y estatales consideran apóstata al musulmán que abandona su religión. Aunque no todas las leyes de los países arabomusulmanes mencionan la ejecución del apóstata según el hadiz "A quien cambie de religión, matadlo", todos lo consideran civilmente muerto: le impiden casarse, lo separan de su mujer y sus hijos, lo privan de su derecho a la herencia y liquidan su herencia, lo privan de su trabajo y lo obligan prácticamente a irse de su país para escapar a la muerte. Tengamos en cuenta aquí que, al contrario de quien abandona el islam, quien se convierte al islam es bien acogido. Esto significa que la libertad religiosa es unilateral.



Minorías religiosas


Es verdad que los musulmanes reconocieron a las gentes del libro. El Corán establece a tal efecto lo que se denomina el sistema de leyes privativas. Las comunidades reconocidas, a saber, los judíos, los cristianos, los sabeos y los zoroástricos, llamados gentes del libro, pueden vivir conforme a sus leyes, si pagan el tributo de los vencidos (la yizia) y se someten a restricciones contrarias a los derechos del hombre. Por ejemplo, un cristiano no puede casarse con una musulmana, a menos que se convierta al islam, mientras que el musulmán tiene derecho a casarse con una cristiana. No pueden convertir a un musulmán a su religión, mientras que los musulmanes pueden convertirlos al islam. Miles de cristianos que trabajan en Arabia Saudí tienen prohibido practicar su religión y tener iglesias, mientras que ese país construye mezquitas en Occidente. Recientemente, el más alto funcionario religioso saudí emitió una fetua en la que aboga abiertamente por la destrucción de todas las iglesias en los países árabes de la Península Arábiga que las toleran. Por otro lado, las gentes sin libro sagrado no fueron reconocidas. Según la ley musulmana, solo tienen opción entre el islam y la espada, razón por la cual alrededor de 80 millones de hindúes fueron masacrados por musulmanes. Aún hoy, los países arabomusulmanes se niegan a reconocer a los bahaís. El ejemplo de los yazidíes en Irak está presente en la mente de todos.



Sanciones corporales e integridad física


Varios países musulmanes aplican sanciones como la flagelación, la amputación, la lapidación y la ley del talión (ojo por ojo y diente por diente), con base en las normas islámicas. Estas sanciones son contrarias a los derechos humanos. La principal razón por la que los países arabomusulmanes no llegan a abolir la pena de muerte es la mención de esta sanción en el Corán, a pesar de que el número de delitos punibles con la muerte en el Corán sea muy reducido en comparación con el número de delitos contra los que las leyes de esos países prevén tal sanción.



6. Regreso de los integristas musulmanes


La situación actual de los derechos humanos en los países musulmanes está lejos de ser favorable. Pero, ¿qué nos prometen los integristas musulmanes en términos de derechos humanos?


Los círculos integristas quisieran que la dualidad que existe en el sistema legal de los países musulmanes desaparezca en favor de la aplicación exclusiva del derecho musulmán. Para ellos, no es posible ser ecléctico, tomando una parte del derecho musulmán y haciendo la vista gorda sobre el resto. El Corán afirma a este respecto:


"¿Creéis entonces en una parte del libro y no creéis en la otra parte? La retribución de los que entre vosotros hagan esto no será más que ignominia en esta vida, y en el día de la resurrección serán conducidos al castigo más fuerte. Dios está atento a lo que hacéis" (Corán 2,85).


Los integristas no critican las violaciones actuales de los derechos humanos causadas por las normas islámicas. Por el contrario, piden a los regímenes políticos que adopten posiciones más compatibles con su concepción de la religión y el Corán, y que abandonen las leyes vigentes. Algunos movimientos integristas incluso han elaborado proyectos de constitución de acuerdo con su concepción. Lo que ha hecho el Daesh es, de hecho, la aplicación estricta del derecho musulmán clásico, que se encuentra incluso en Averroes, considerado, sin embargo, un filósofo ilustrado. En el plano jurídico, no difiera en nada de lo que hace el  Estado Islámico hoy.


Pero en ese plano, sería necesario salir del marco reducido de los movimientos islamistas. En Egipto, se han presentado al parlamento numerosos proyectos de código penal. La más importante es el de 1982. La comisión encargada de su redacción estuvo integrada por "la élite de los eruditos de Al-Azhar, por profesores universitarios y y por jueces". Estos eruditos trabajaron durante 40 meses para poner 630 artículos, acompañados de una imponente memoria de 230 páginas de gran formato donde encontramos toda la panoplia de delitos y castigos islámicos: ley del talión (vida por vida, ojo por ojo, etc.), lapidación por adulterio, muerte en la horca por apostasía, amputación de manos y pies y flagelación. El presidente de esta comisión dijo: "Este día es un día de fiesta para nosotros porque ha cumplido el mayor deseo de todos los miembros de nuestra nación". La Liga Árabe preparó un proyecto de código penal similar, aprobado en 1996 por todos los ministros de justicia árabes. Lo mismo ocurrió con el Consejo de Cooperación del Golfo. Podemos entonces preguntarnos ¿dónde está la línea de demarcación entre las instituciones estatales y los movimientos islamistas?


Pero, ¿hasta dónde irán los islamistas? No hace falta decir que estos movimientos quieren aplicar el derecho musulmán y, ante todo, el derecho penal. Pero el derecho musulmán no se limita a esto último, y cubre prácticamente todos los aspectos de la vida, incluyendo los aspectos culturales y las relaciones entre los países musulmanes y los no musulmanes, regidas generalmente por las normas de la yihad, que tienen como objetivo conquistar el mundo y someterlo al derecho musulmán. Mencionemos tres áreas a las que en general se les presta poca atención: la circuncisión femenina, las estatuas y la esclavitud.



Buda de Bamiyán antes y después de 2001

En cuanto a las estatuas, todos recordamos la destrucción de las estatuas gigantes de Buda por los talibanes de Afganistán en 2001, en aplicación de las normas islámicas que de hecho reproducen el segundo mandamiento de los judíos. ¿Hay riesgo de que esto se repita con los movimientos islamistas? Nada puede excluirlo. Hoy, en India, los musulmanes llaman a la destrucción de las deidades hindúes. En las Maldivas, manifestantes musulmanes han destrozado estatuas budistas. Al-Qaradawi, principal ideólogo de los Hermanos Musulmanes, apoya abiertamente en sus escritos, sin la menor ambigüedad, la destrucción de las estatuas. Invocando a este último, los salafistas egipcios piden la destrucción de las estatuas faraónicas y de las pirámides.


En cuanto a la esclavitud, es una contraparte de la yihad. Como resultado de la guerra, los enemigos, hombres, mujeres y niños, son reducidos a la esclavitud, forman parte del botín de guerra, y se convierten en mercancía que se compra y se vende en los mercados como el ganado; de unos se sirven para el trabajo y de otros como objeto sexual. El derecho musulmán dedica amplios capítulos a esta institución, aunque el Corán prevea su liberación para expiar ciertos delitos. Esta institución fue conocida por todas las civilizaciones y solo se ha abolido tardíamente, incluso en los países musulmanes, bajo la presión de los países occidentales. A pesar de esta abolición, todavía hay nostálgicos de la esclavitud. El profesor egipcio Ahmed Hamad Ahmed, doctor por la Sorbona, propuso una ley uniforme para los ejércitos islámicos en la que explica que está permitido reducir a esclavitud a las mujeres del enemigo y distribuirlas entre los soldados musulmanes. Esta ley, según este profesor, debería sustituir a las Convenciones de Ginebra. El jeque Salah Abu Ismail, exparlamentario egipcio y padre de uno de los candidatos a la presidencia de Egipto, defiende la misma idea, que se puede encontrar en varios vídeos recientes publicados en Internet. Escuchamos ahí palabras que estremecen, que demuestran cómo a los medios religiosos les resulta difícil apartarse de las normas islámicas clásicas. Y ya sabemos lo que ha hecho el Daesh en Irak y en Siria con las mujeres yazidíes vendidas como esclavas.





7. Propuestas de los liberales musulmanes


Antes de exponer su punto de vista, conviene saber que estos liberales son pocos, los que hablan lo hacen a menudo con muchas precauciones, y lo que ellos escriben no se enseña en las universidades árabes y suele difundirse muy poco.


Para entender la posición de los liberales musulmanes, es necesario saber que el derecho musulmán se compara con un árbol y se divide en dos partes: las raíces y las ramas. La sección de raíces responde a las siguientes preguntas: ¿quién hace la ley? ¿Dónde se encuentra? ¿Dónde y cuándo aplicarla? ¿Cómo interpretarla? ¿Cuál es su objetivo? Todo se basa en la idea de que la revelación es la principal fuente del derecho y, por tanto, es inmutable. En cuanto a las ramas, se trata de los dominios cubiertos por el derecho musulmán en sentido amplio: oración, limosna, ayuno, peregrinación, derecho de familia, sucesiones y testamentos, contratos, sanciones, poder, guerra.





Las violaciones de los derechos humanos afectan a las ramas, pero para hacer que cesen hay que atacar a las raíces. Esto es lo que hacen los liberales musulmanes:


Distinción entre el Corán de La Meca y el Corán de Medina



El Corán contiene normas que son francamente contrarias a los derechos humanos. Atribuir el Corán a Dios es perjudicial para Dios. Para salvar el honor de Dios, el pensador sudanés Mahmud Muhammad Taha en su famosa obra El segundo mensaje del islam (traducida al francés con el título Un islam à vocación libératrice), obra prohibida en todos los países árabes y musulmanes, propone dividir el Corán en dos: el Corán mequí (revelado en La Meca entre 610 y 622) y el Corán mediní (revelado en Medina entre 622 y 632). Esta división es conocida entre los grandes eruditos religiosos musulmanes, pero él introdujo una distinción radical: considera que el Corán mequí abroga el Corán mediní. Al dividir el Corán en dos y abrogar el Corán de Medina, Taha pone fin a las normas que este último que contiene relativas a las crueles sanciones islámicas, a la desigualdad entre hombres y mujeres, a la desigualdad entre musulmanes y no musulmanes, a la esclavitud, a los cautivos de guerra y a otras normas bárbaras, contrarias a los derechos del hombre.


El objetivo de Taha era en realidad sacar a Dios del atolladero del Corán y encontrar una solución honorable para los musulmanes. Pero Al-Azhar y otras instituciones religiosas musulmanas no lo entendieron así, e hicieron todo lo que estaba en sus manos para denunciar a Taha ante las autoridades sudanesas, que terminaron por ahorcarlo el 18 de enero de 1985.



Distinción entre el Corán y los relatos de Mahoma


Las violaciones de los derechos humanos también se derivan de la segunda fuente del derecho musulmán, a saber, la tradición de Mahoma, la sunna, recogida en las colecciones de relatos de Mahoma. Para desembarazarse de ellas, hay una corriente que estima que el Corán es la palabra de Dios y es lo único que hay que obedecer. En cuanto a los relatos, o hadices, escritos más de 200 años después de la muerte de Mahoma, fueron inventados y se le atribuyeron falsamente, por lo que no deben seguirse. Entre los partidarios de esta corriente figura el egipcio Rashad Khalifa. Publicó un folleto rechazando los relatos de Mahoma y considerándolos como palabras humanas, incluso como una invención de Satanás. Una serie de fetuas lo tildaron de apóstata y terminó siendo asesinado en 1990 por un musulmán en Estados Unidos. Los seguidores de esta tendencia se denominan coranistas, y su jefe es Ahmed Subhi Mansour. Detenido varias veces en Egipto, huyó a Estados Unidos. También mencionaremos a Jamal Al-Banna, hermano menor de Hassan Al-Banna, fundador de los Hermanos Musulmanes.





Aceptación del Corán y la Sunna en su época y adopción de leyes adecuadas a nuestra sociedad


Esta corriente se basa en la idea de que el profeta Mahoma es el sello de los profetas, según el versículo 33,40, un versículo interpretado en el sentido de que Dios no ve la necesidad de enviar mensajeros a la humanidad después de Mahoma, dejando a la humanidad libre en la determinación su destino. Esto se puede comparar con el bebé que es amamantado y alimentado con biberón, que, una vez destetado y crecido, tiene que valerse por sí mismo para comer. Siguen esta opinión el pensador egipcio Mohamed Ahmed Khalaf-Allah y al pensador tunecino Abdel-Majid Charfi.





Esto recuerda la primera carta de Pablo a los corintios: "Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero al hacerme adulto abandoné las niñerías" (1 Corintios 13,11).



Abolición del concepto de revelación


Las tendencias mencionadas intentan poner el acento en el respeto a la ley de Dios, o tienden a eludirla o interpretarla. Otros estiman que debemos acortar el camino y rechazar pura y simplemente la idea de la revelación y de los profetas, a fin de otorgar al hombre el derecho a la autodeterminación, en lugar de estar sometido a una misteriosa voluntad externa. Recordamos en este orden de ideas al médico y filósofo Muhammad Ibn Zakariya Al-Razi (fallecido alrededor del año 923), que es una de las mayores figuras de la vida intelectual islámica de todos los tiempos según el profesor Abdel Rahman Badawi. Al-Razi escribió un libro titulado Las mentiras de los profetas, del que solo nos quedan extractos recogidos por sus adversarios. También escribió la famosa obra La medicina espiritual. De estos escritos se desprende que Al-Razi pone el acento en la razón, la cual basta para distinguir el bien del mal sin necesidad de profetas para dirigir los humanos. Al-Razi afirma:


"Dios nos proporciona lo que necesitamos saber, no como la concesión arbitraria y sembradora de discordia de una revelación particular, portadora de sangre y disputas, sino en forma de la razón, que pertenece a todos por igual. Los profetas son a lo mejor impostores, perseguidos por la sombra demoníaca de espíritus inquietos y envidiosos. Sin embargo, el hombre ordinario es perfectamente capaz de pensar por sí mismo y no tiene necesidad de ninguna guía de nadie.


Cuando se le pregunta si un filósofo puede seguir una religión revelada, Al-Razi responde:


"¿Cómo puede alguien pensar de manera filosófica si confía en esas historias de viejas, basadas en contradicciones, en ignorancia contumaz y dogmatismo?"


Entre los pensadores contemporáneos, se mencionará en particular al filósofo egipcio Zaki Najib Mahmud quien, para tener una nueva sociedad, pide desarraigar la idea árabe según la cual el cielo ordena y la tierra debe obedecer; el creador ha planificado y la criatura debe contentarse con su suerte y su destino, y lo transmitido prevalece sobre la razón cuando esta última entra en conflicto con lo transmitido.



Posición de Hussain Fawzi


Es un gran intelectual egipcio, casado con una bretona, que conocí el 8 de septiembre de 1977. Le pregunté cómo lidiar con los movimientos islamistas que exigen la aplicación de los libros sagrados transmitidos por Dios a los profetas. Él me respondió que Dios creó a la humanidad en seis días y luego se fue a descansar el séptimo día, como dice la Biblia. Como juzgó que había hecho bien todo lo que se había propuesto, ya no era necesario volver al trabajo al octavo día y continuó descansando. Por consiguiente, todos los profetas venidos después del sexto día no pudieron haber sido enviados por Dios. Estos profetas no disponen de ningún mandato divino, sino que manejan en nombre de Dios para dominar mejor a los demás y hacer callar a sus oponentes. Este autor me confesó, sin embargo, que no sería capaz de de efectuar tales comentarios a la gente. El gobierno no tiene otro medio que andarse con rodeos.


En cuanto a los argumentos de la corriente integrista, hay que responder que las cosas han cambiado. Suponiendo que Dios haya revelado el Corán, no puede haber revelado algo inmutable. Hace falta readaptar su revelación a la vida moderna.



¿Qué piensan los integristas sobre los musulmanes liberales?


Como se puede imaginar, los islamistas no aceptan las ideas que hemos mencionado. Estos últimos no dudan en calificar a los seguidores de la laicidad como ateos, incrédulos, traidores. Citemos aquí a Al-Qaradawi:





"El laico que rechaza el principio de la aplicación del derecho musulmán no tiene del islam más que el nombre. Es un apóstata sin duda alguna. Debe ser invitado a arrepentirse, exponiéndole, con apoyo de pruebas, los puntos de los que duda. Si no se arrepiente, se le juzga como apóstata, se le priva de su pertenencia al islam –o, por así decirlo, de su "nacionalidad musulmana"–, se le separa de su esposa y sus hijos, y se le aplican las normas relativas a los apóstatas recalcitrantes, en esta vida y después de su muerte."



8. Impacto de la concepción islámica en Occidente


El derecho musulmán clásico divide el mundo en dos: Dar al-islam (Tierra del islam) y Dar al-harb (Tierra de la guerra; o Dar al-kufr: Tierra de la incredulidad). En caso de debilidad de los musulmanes, Dar al-harb puede beneficiarse de un tratado de paz temporal (que no debe exceder los diez años) y convertirse así en Dar 'ahd (tierra de tratado). El objetivo final del islam es extenderse por todo el planeta. Si miramos los escritos de los antiguos juristas musulmanes, vemos que se oponían a la estancia de los musulmanes en la Tierra de la guerra, y les pedían que la dejaran para establecerse en la Tierra del islam, a fin de que pudieran aplicar la ley islámica. Pero, con la evolución de la situación económica y social, los musulmanes han emigrado hacia países occidentales en busca de una vida mejor o para estudiar.



División religiosa del mundo en el derecho musulmán.


Estos inmigrantes musulmanes han traído sus costumbres lo mismo que su vestimenta. Incluso cuando intentan adaptarse a su nuevo entorno no musulmán, algunos tratan de vivir a su manera de acuerdo con sus creencia religiosa. Esto da lugar a conflictos entre inmigrantes musulmanes y el sistema jurídico y social de los países de acogida occidentales. Damos aquí algunos ejemplos de estos conflictos:



Libertad religiosa


Los musulmanes en Occidente intentan predicar sus creencias religiosas a través de la persuasión, y tienen derecho a hacerlo. Han logrado atraer a muchos occidentales a su religión. Sin embargo, se les reprochan ciertos métodos que consisten en pescar en aguas turbias. Este es el caso cuando ejercen presión contra alguien que quiere casarse con una musulmana, exigiéndole que se convierta al islam. Las mujeres cristianas también se sienten indirectamente obligadas a hacerse musulmanas para no perder la tutela de sus hijos y para no verse privadas de la herencia de sus maridos musulmanes. Al contrario de la libertad de la que disfrutan los musulmanes para difundir su religión en Occidente, ellos rechazan reconocer la misma libertad a los demás. El musulmán que se atreve a cambiar de religión incluso en Occidente vive con miedo constante a los musulmanes.



Matrimonio


Los países occidentales no aceptan el impedimento al matrimonio por motivos de disparidad religiosa. Así, muchos hombres musulmanes se han casado con mujeres cristianas en Occidente. Sin embargo, estos musulmanes se niegan a permitir que sus hermanas o sus hijas se casen con no musulmanes, a menos que se conviertan al islam. El matrimonio sin haberse convertido conduce a problemas que terminan con algunos musulmanes a la cárcel después de ataques contra las musulmanas, su secuestro y agresiones contra sus maridos cristianos.



Velo


¡Rachid Nekkaz, musulmán de nacionalidad francesa y argelina, candidato a las elecciones presidenciales en Francia, en 2012, paga las multas de las mujeres que violen esta ley sin que él se preocupe!




Lamentablemente en las votaciones del 7 de marzo, las organizaciones feministas, suizas, se opusieron a la iniciativa popular que prohíbe el ocultamiento del rostro, mientras que las mujeres musulmanas luchan por deshacerse de esta camisa de fuerza. Nos preguntamos si estas mujeres suizas no padecen el síndrome de Estocolmo. Resultado: solo el 51,2% votó a favor de esta iniciativa que considero una victoria no solo para Suiza, sino para todo Occidente y todas las mujeres musulmanas. El colmo es que las Iglesias, el Consejo Federal, Amnistía Internacional y la ONU han condenado esta iniciativa. El mundo está definitivamente al revés.


¿es que a las mujeres suizas les gusta transformar a las musulmanas en tiendas de campaña ambulantes, como las llamaba Sadat, o en una bolsa de basura, o en un disfraz de carnaval?


Se tapa la basura, pero no una flor. Alguien me dijo que si uno tiene un tesoro lo esconde, no lo expone. Le respondí: ¿por qué no escondes, tesoro mío? ¿Te consideras una basura?


Cementerios


No todos los países occidentales aceptan los cementerios religiosos, que son una especie de discriminación religiosa y de diferenciación entre personas sobre la base de la religión. Los musulmanes, incluso los casados ​​con cristianas, que han vivido con ellas en la misma cama durante muchos años y con las que han tenido hijos, se niegan a ser enterrados en el cementerio común junto a sus esposas. Parten de la idea de que Dios tortura a los incrédulos en sus tumbas y por lo tanto no deben estar cerca de ellos. Por eso los musulmanes en Suiza exigen cementerios separados. Sin embargo, sus demandas a menudo son rechazadas. Francia está cediendo cada vez más a una demanda tan discriminatoria como esa. Creemos que estas demandas violan la ley que prohíbe la discriminación y, por consiguiente, el Estado debe rechazarlas.



Circuncisión masculina y femenina


Si la circuncisión masculina no parece molestar demasiado a los países occidentales, ocurre lo contrario con la circuncisión femenina. Sin embargo, esta se practica mayoritariamente en mujeres musulmanas, y la creciente presencia de la comunidad musulmana en Occidente plantea un problema a este respecto. Así, vemos que en Bélgica el número de mujeres sometidas a escisión aumenta constantemente; un estudio ha demostrado que 1.975 niñas pequeñas corren el riesgo de sufrir escisión en ese país. En Londres, 3.500 niñas corren el riesgo de sufrir la escisión cada año.



Riesgo de secesión


Un buen musulmán es aquel que obedece a un jefe musulmán, está sometido a la ley musulmana y es juzgado por un juez musulmán. Podemos ver que estas dos últimas exigencias están en vías de cumplirse, con los musulmanes buscando evadir la aplicación de las leyes de los países occidentales donde viven y someterse a los tribunales religiosos. Pero no debemos minimizar la primera exigencia. Lo que ocurrió en Kosovo amenaza con repetirse en otros países como Francia, especialmente en Roubaix y en Marsella. En una entrevista, un representante de la comunidad musulmana en Roubaix no ve ningún problema en que las sanciones islámicas (incluida la lapidación) se apliquen allí si los musulmanes se convierten en mayoría. La expresión territorios perdidos se utiliza cada vez más para designar regiones que escapan al control directo de las fuerzas de orden público.


En Gran Bretaña, los islamistas ya llevan tiempo reclamando el establecimiento de Estados independientes con aplicación de la ley islámica en Dewsbury, Bradford y Tower Hamlets.




Además, los islamistas están intensificando la creación de zonas de la saría prohibidas a los no musulmanes en las ciudades de Europa. La mayor parte de estas zonas funcionan como microestados gobernados por la saría. De hecho, las autoridades de los países de acogida han perdido el control de estos barrios y, en varios casos, ya no tienen acceso los servicios públicos, como la policía, los bomberos y las ambulancias.


En Bélgica, el grupúsculo Sharia4belgium informa en un vídeo de su intención de crear una república islámica belga y aconseja a los belgas que no quieren la aplicación de la saría islámica que busquen otro país. Añade que su objetivo es partir de Bélgica para conquistar el resto del mundo.







9. Propuestas de los occidentales


Diálogo religioso islamo-cristiano


Durante varias décadas, los cristianos han organizado reuniones con los judíos y los musulmanes para encontrar un terreno de entendimiento con ellos. Pero estos diálogos religiosos no han conducido a ningún resultado en el respeto a los derechos humanos. Hasta la fecha, no han resuelto el problema de los matrimonios mixtos, que se agrava día tras día. La razón de la ausencia de resultados es la falta de franqueza y el dominio del miedo sobre estos diálogos. Todos son reacios a abrir debates que les pongan fin. Yo mismo he participado en varios de estos diálogos, y puedo decir, sin exagerar, que el único interés de estos diálogos es viajar y comer a expensas de los anfitriones.





Soluciones legislativas


Frente a las demandas musulmanas de aplicar su ley incluso en los aspectos en que son contrarias a los derechos humanos, los occidentales creen que esa ley entra en colisión con el orden público y la constitución. Los musulmanes no tienen derecho a imponer su ley a los occidentales, porque eso significaría el derrocamiento de la democracia en Occidente. Por esto, algunos llaman a una posición más firme con los musulmanes, y piden por ejemplo el rechazo a darles la nacionalidad o concederles el asilo político, a menos que acepten respetar la constitución, las leyes nacionales y los derechos del hombre. Algunos llegan a proponer su expulsión a los países de origen, porque los musulmanes no pueden aceptar las leyes occidentales contrarias a la ley islámica. Y es bien sabido que una corriente musulmana tiene como objetivo imponer la ley islámica no solo a los musulmanes en Occidente, sino también a los no musulmanes y transformar los países occidentales en países musulmanes.



Soluciones preventivas en materia de matrimonios mixtos


Los matrimonios mixtos constituyen una de los ámbitos de colisión entre el derecho occidental y la ley musulmana. Dado que no se puede impedir que un musulmán se case con una cristiana, uno quisiera exigir al marido musulmán un compromiso por escrito de respetar la ley occidental y respetar lo que ha acordado con su esposa en todos los asuntos, incluido el respeto a la libertad de religión de la mujer y los hijos, derechos recíprocos entre los cónyuges, así como en el lugar de sepultura, a fin de evitar conflictos entre las creencias religiosas del marido musulmán y los derechos humanos.



Formación de los imanes


El principal problema en Occidente hoy es saber hasta qué punto podemos impedir que la corriente islámica integrista imponga su voluntad a los musulmanes que viven en Occidente para obstaculizar su integración en la sociedad. Esto requiere la formación de imanes cualificados que respeten la ley occidental y, al mismo tiempo, ayudar a los musulmanes a aceptar la concepción laica compatible con la concepción occidental de la ley. Para llegar ahí, hace falta primero una mejor comprensión del pensamiento islámico, a fin de poder tratar con los musulmanes de manera racional y no emotiva. Pero Occidente no está preparado para tal situación, porque sus universidades no enseñan el derecho musulmán de manera crítica y no le prestan mucha atención.



Revisar la noción de revelación


Para los judíos, los musulmanes y los cristianos, parece que Dios llegó a la menopausia. Produjo profetas durante un período determinado, y después nada.


A ejemplo de filósofos musulmanes como Al-Razi, Zaki Najib Mahmud y Hussain Fawzi, algunos exigen la reapertura del debate filosófico sobre la relación entre la religión y y la ley en general. Revisar la noción de revelación significa abolir la santidad de los libros sagrados, que se  convierten así en simples obras históricas, adscritas a un tiempo y un lugar dados. Revisar la noción de revelación restaura el derecho del hombre a determinar su propio destino.



Estar en guardia contra los libros sagrados


Prácticamente todos los países del mundo han tomado medidas para limitar los peligros del tabaquismo para la salud física. Así, se exige que los paquetes de cigarrillos lleven la leyenda "Fumar perjudica seriamente la salud", se prohíbe la venta de cigarrillos a los menores y se prohíbe fumar en los lugares públicos: administración estatal, aeropuertos, estaciones de tren, restaurantes, etc.




En diversos grados, todos los países del mundo imponen restricciones a la distribución de algunas obras y a la difusión de películas pornográficas o violentas.


No se puede negar la influencia positiva y negativa de los libros sagrados en el comportamiento de sus seguidores a lo largo de la historia. Podemos comparar los libros sagrados con un cuchillo de cocina que puede servir para preparar comidas, para suicidarse o herirse uno mismo y para herir a otros.


Está claro que no podemos prohibir el uso de cuchillos, pero toda madre de familia que se precie tiene cuidado de que este instrumento no caiga en manos de su niño. ¿Qué hacer entonces con los libros sagrados? ¿Habría que dejarlos a disposición de todos, prohibirlos, o simplemente advertir a la gente sobre sus peligros? Hasta el día de hoy, los libros sagrados son de libre acceso. Pero sepamos que algunos ya han pensado en prohibirlos, o al menos en ponerles una advertencia para los lectores. Debemos señalar a este respecto la Petición de Calcuta sobre el Corán, que buscaba que se prohibiera la distribución del Corán en India. Otros preconizan quemar el Corán, o algunas hojas del Corán. Kazajistán ha prohibido varios capítulos del Corán. Los estudiantes iraníes han difundido un vídeo en el que queman el Corán.


Estoy contra cualquier prohibición de libros, pero estoy a favor de la idea de educar a la gente e iluminarlos para que no sean víctimas de su ignorancia. Si se pusiera una advertencia en la Biblia o el Corán, señalando los versículos que plantean problemas desde el punto de vista de la ley y la moral, esto suscitaría el debate y abriría los ojos a la gente. Esto se aplicaría no solo a las obras publicadas o impresas en los países en cuestión, sino también a las obras importadas o exportadas, incluida la Biblia en hebreo y el Corán en árabe usado en los lugares de culto o en la enseñanza. Para anclar mejor una advertencia así en la ley, habría que someter estos dos libros a instancias como el Consejo de Estado, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, o el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, para que puedan emitir su dictamen sobre estos dos libros. Señalemos que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya ha dictaminado que la ley islámica es incompatible con la democracia y los derechos del hombre. Se trata, de hecho, de una condena indirecta del Corán que constituye la principal fuente del derecho musulmán.


En cualquier caso, habría que prohibir la distribución del Corán en el orden actual y exigir que los capítulos se ordenen cronológicamente, a fin de que la gente pueda distinguir entre el trigo y la cizaña, en lugar de tener versículos revueltos. En mi edición del Corán, pongo una advertencia al principio.



Salas polivalentes en lugar de mezquitas/palacios nidos de terrorismo


Hay varios hechos que demuestran que las mezquitas se utilizan en Occidente para predicar la aplicación de la saría, y hasta el terrorismo, ya sea en Gran Bretaña, Francia, Alemania o Estados Unidos. Después de todo, en el islam la fe y la ley son siameses inseparables. En lugar de construir mezquitas/palacios nidos del terrorismo, sería preferible construir salas polivalentes que se puedan utilizar para diferentes actividades sociales, incluido el culto de todas las comunidades religiosas. Esto evitaría las polémicas sobre la construcción de minaretes como la que tuvo lugar en Suiza, puesto que una sala polivalente no tiene ni campanario, ni minarete, permite una apertura de las comunidades religiosas entre sí, y facilita el control sobre lo que allí ocurre. En Francia, la Gendarmería nacional descubrió que alrededor de la mitad de los equipos de interferencia de dispositivos GPS vendidos en el mercado los utilizaban por dirigentes religiosos en las mezquitas francesas.


Por supuesto, se nos puede objetar que los judíos y los cristianos tienen sus iglesias. Respondo que los antiguos egipcios también tenían sus pirámides, y eso no una razón para construir más pirámides.



Prohibición de los grupos integristas


En Francia y en otros sitios, los grupos islamistas utilizan la democracia para destruirla, abogando por la aplicación de la saría, o incluso por la guerra armada. Un grupo islamista en Francia no duda en anunciar en su sitio de Internet: "Buscamos todo tipo de competencias pero sobre todo las de soldados". Este grupo no excluye el recurso a la lucha armada en Francia. Estos grupos no deberían tolerarse en un país como Francia.



10. Justicia en el plano internacional: el caso de Emaús


Encontrar una solución en Oriente Próximo.

Emaús en 1958, 1968, 1978. 1088


Ocupado en 1967, fue arrasado por Israel y transformado en Parque Canadá con la ayuda de judíos canadienses. Sus habitantes fueron expulsados ​​por el ejército israelí porque no eran judíos.


























Listas de judíos canadienses que costearon el Parque Canadá mostradas en el parque:









Pido que Canadá y los judíos canadienses exijan la retirada del nombre del Parque Canadá y el retorno de los habitantes de Emaús.


Estoy a favor de un solo Estado con iguales derechos para todos y el derecho a regresar de los refugiados palestinos expulsados ​​en 1948 y 1967 y después. Estoy en contra de un Estado judío y un Estado musulmán. Los 70 años de conflicto se pueden resolver en siete minutos: que los judíos abandonen la idea de un Estado judío, y los musulmanes abandonen la idea de un Estado musulmán.


Tal solución reduciría en gran medida las tensiones entre Occidente y los musulmanes. Pero, ¿quieren los occidentales la paz? El propósito de la creación de Israel ¿era mantener una inestabilidad continua, desembarazarse de los judíos y mantener funcionando las industrias de armamento?


Recordad que, tras el atentado fallido contra Hitler, los periódicos estadounidenses condenaron a los que estaban detrás del atentado. El asesinato de Hitler significaba el fin de la guerra y la parada de la industria de armamento.



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