ESTUDIOS



El terrorífico genio del islam...

CITIZEN WARRIOR · TEXTO · AUDIO



El blog estadounidense Citizen Warrior explica el supremacismo islámico desde una nueva perspectiva, la de la teoría de los memes. El término "meme" se define como un elemento cultural reconocible que se replica y transmite por imitación del comportamiento de un individuo por otros. A veces los memes se agrupan en un "complejo mémico", o conjunto de ideas. Los cambios en los memes son responsables de la evolución de las culturas. Al igual que los genes, los memes están sujetos a una selección, y los mejor adaptados sobreviven.


¿Nos hemos preguntado por qué tantos musulmanes se dedican a matar norteamericanos? ¿O por qué tantos de ellos están dispuestos a inmolarse para matar israelíes? ¿O por qué se emplean tan activamente para hacer estallar a gente anónima en Bali, Londres, Madrid, etc.?


Los supremacistas islámicos llevan a cabo este tipo de cosas por todo el mundo, atacando tanto a los occidentales como a sus propios correligionarios. ¿Por qué?


La causa es una doctrina. Una doctrina es un conjunto de ideas. De costumbres, palabras, creencias, etc. Una religión no se limita a una sola idea; es un conjunto de ideas. Es el conjunto de ideas que constituyen la religión islámica lo que hace que los musulmanes tengan los comportamientos y los sentimientos que observamos.


Los conjuntos de ideas están en concurrencia unos con otros, lo mismo que los conjuntos de células (los organismos). Y dado que los conjuntos de ideas compiten entre sí, y dado que a menudo es posible añadir o quitar ideas del conjunto, y dado que algunos conjuntos reúnen más creyentes que otros, los conjuntos de ideas pueden de hecho evolucionar.


Veamos cómo los conjuntos de ideas religiosas evolucionan y compiten entre sí. Para empezar, imaginemos que existe ya una religión establecida. Tiene su libro sagrado y millones de creyentes.


A continuación, aparece una pequeña variante.


La versión original tenía una actitud del tipo "vive y deja vivir", y no presionaba a sus adeptos a hacer conversos. Pero a alguien se le ocurre una idea nueva: si lográis convencer a un no creyente para convertirse en creyente, esto os confiere una especie de mérito espiritual. Salváis almas, y vuestras posibilidades de ir al cielo se refuerzan.


Así que ahora tenemos dos variantes de la misma religión: una estima que no es realmente importante reclutar nuevos adeptos. Las otra motiva a sus creyentes para persuadir a otras personas de que se unan a sus filas.


Al cabo de mil años, ¿cuál de las dos variantes tendrá más creyentes? Yo apostaría por la versión "motivada a difundirse".


El simple hecho de que un conjunto de ideas consiga adeptos eficazmente no quiere decir que ese conjunto sea beneficioso para aquellos que se adhieren a él.


Imaginemos por un momento que la versión "motivada" reúne muchos más adeptos. ¿Quiere decir esto que hace que a la gente más feliz? ¿O que les hace tener más éxito en la vida? ¿O que les permite tener hijos más guapos? No. El simple hecho de que un conjunto de ideas consiga adeptos eficazmente no quiere decir que ese conjunto sea beneficioso para aquellos que se adhieren a él.


Ocurre lo mismo en genética. En contra del sentido común, un gen que tiene éxito no es necesariamente beneficioso para el organismo. "Tiene éxito" en la medida en que produce gran número de copias de sí mismo y se encuentra en muchos organismos. Pero de hecho puede ser perjudicial para el organismo.


Por ejemplo, si hay un gen del alcoholismo y si, porque bebe, un sujeto comienza a tener hijos más joven que otro sujeto que no bebe, el gen del alcoholismo, a lo largo de miles de años, podría tener mayor éxito (encontrarse en una descendencia más numerosa) que el gen del no alcoholismo, aunque sea perjudicial en cada persona portadora.


De la misma manera, el éxito de un conjunto de ideas no significa necesariamente que sea bueno para las personas que creen en él o se conforman a él.


Si un conjunto de ideas dice que está mal recurrir a la contracepción y masturbarse, es probable que con el tiempo este conjunto sea seguido por más personas que la versión que dice que esos comportamientos no implican ningún problema (suponiendo, claro, que la gente enseñe a sus hijos a creer lo mismo que ellos).


Entonces, el infeliz que cree en un conjunto particular de ideas tratará de observar las reglas y ser bueno evitando los pecados de contracepción y de masturbación. Y ¿cuál será el resultado para él, personalmente? Se arriesga a tener más hijos de los que puede o desea criar, lo que lo llevará a trabajar más para poder alimentarlos, buscando dos empleos si es necesario. Esto quizá lo llevará a la tumba antes de lo previsto, pero su esfuerzo habrá dado nacimiento a más creyentes en aquel conjunto de ideas particular que lo que habría sido el caso con una persona que no  creyera en él.


Así que, de alguna manera, el conjunto de ideas utilizó al hombre por sus propios fines. En cualquier caso, podemos analizar legítimamente las cosas de esta manera. Y esto arroja nueva luz sobre el supremacismo islámico. Por eso he pasado tanto tiempo explicándolo.


Si nos planteáramos crear, desde cero, un conjunto de ideas que deseamos que llegue a dominar el mundo -un sistema que terminara por eliminar toda otra religión o todo otro sistema político-, la presión será fuerte: tendremos que hacerlo mejor que el islam.


Examinemos brevemente algunas ideas de ese conjunto. Muchas de ellas se refuerzan mutuamente. En otras palabras, añadir una idea a otras puede hacer que el conjunto sea aún más eficaz, porque algunas ideas actúan de manera sinérgica.


Veamos algunos elementos esenciales del conjunto de ideas conocido con el nombre de islam:


1. Una versión normalizada del conjunto de ideas por escrito. Este es un elemento básico de muchas religiones, y no es una invención islámica, pero es un factor importante en el éxito del islam.


Un corpus de ideas transmitidas únicamente por vía oral puede cambiar con el tiempo, mientras que, si está escrito, será idéntico a lo que es hoy al cabo de mil años, y las técnicas modernas de impresión permiten reproducirlo por millones, lo que constituye una enorme ventaja para difundir copias idénticas del conjunto de ideas.


2. El Corán contiene instrucciones para su propia diseminación. Les dice a los creyentes que deben difundir el islam. Es su deber sagrado llevar los mandamientos de Mahoma y la ley del islam a todos los rincones del mundo.


3. El conjunto de ideas contiene instrucciones para su propia preservación, su protección y la fidelidad de su replicación. El Corán, el más importante de los libros sagrados del islam, afirma taxativamente que sus adeptos no podrán nunca cambiar, o modificar, o "modernizar" ninguna de las enseñanzas del conjunto de ideas. Es perfecto tal como es. Intentar modificarlo es un pecado mortal. Esta idea asegura la preservación de todo el conjunto de ideas.


Estas tres primeras ideas son relativamente clásicas en muchas religiones que han tenido éxito. Pero llegamos a lo interesante...


4. El islam ordena a sus adeptos crear un gobierno que les sea favorable. Esta es sin duda una de las ideas más ingeniosas del conjunto. El islam es la única religión que ha recurrido a esto. Otros grupos religiosos han tenido aspiraciones políticas, pero ninguno de los otros grandes grupos religiosos ha ordenado a sus adeptos -como un deber religioso- crear un gobierno que se conforme a su propia ley.


El islam posee un sistema jurídico, una ley, llamada charía, y todos los musulmanes están obligados -permanentemente y allá donde se encuentren - a tratar de imponer su gobierno y someterse a él. Debido a algunas otras ideas añadidas al islam, veréis que esta adición política al conjunto de ideas tiene consecuencias notables. Es, sin duda, las más brillante de las innovaciones del islam, pero también la más terrorífica para los no musulmanes.


5. La autorización para difundir la religión por medio de la guerra. Esta es otra innovación brillante. Algunas religiones, de hecho, se han extendido por la fuerza, pero no había gran cosa en su doctrina para justificar acciones de ese tipo.


No es ese el caso del islam. La expansión por conquista está plenamente admitida y alentada por este conjunto de ideas. Las enseñanzas islámicas presentan las cosas de la manera siguiente: los pobres no musulmanes que no viven en un Estado islámico deben ser salvados del pecado que consiste en obedecer a unas leyes diferentes de las de Alá. Si estas gentes no cambian voluntariamente sus leyes para adoptar la charía, el deber de los guerreros del islam es obligarlos. El mundo no puede estar en paz hasta que todos los gobiernos de la Tierra obedezcan a las leyes de Alá.


La experiencia personal de Mahoma da ejemplo -y el Corán dice que todo musulmán debe seguir este ejemplo. Al principio, Mahoma trató de extender el islam por medios pacíficos. Al cabo de trece años, que había reunido 150 conversos.


Entonces cambió de táctica y empezó a recurrir a la guerra, las masacres, las ejecuciones y los asesinatos, y en una decena de años había convertido a decenas de miles de personas. Después de su muerte, sus sucesores utilizaron la misma táctica y convirtieron a millones. Por el simple hecho del aumento de la población, la cifra supera hoy los mil millones.


El recurso a la guerra es poderosamente sinérgico con el mandato de crear un Estado islámico. Por eso, el islam se expandió rápidamente, a medida que sus ejércitos se hacían más numerosos. Conquistó e instauró Estados islámicos, la mayoría de los cuales aún perduran, y las leyes en vigor en un Estado islámico hacen que el islam sea muy difícil de desalojar. También hacen que sea muy ventajosa la conversión al islam.


Se trata de uno de los métodos más eficaces jamás inventados para introducir un conjunto de ideas en una cantidad enorme de cabezas. Es un método de control y adoctrinamiento similar a los utilizados con éxito en los Estados comunistas y totalitarios. Pero, como descubriremos más adelante, el islam hace un uso único del poder de la ley para coaccionar a una conversión completa a la religión.


6. Los países deben ser conquistados. Las tierras que el islam ha perdido deben ser reconquistadas, como por ejemplo España o Israel. El Imperio islámico debe expandirse continuamente. La contracción es mala, la expansión es buena. Si una tierra fue islámica y no lo es, se trata de una contracción, y hay que ponerle remedio.


Según las enseñanzas del islam, la Tierra pertenece a Alá. Si hay regiones de la Tierra que no obedecen a la ley islámica, es el deber de los creyentes hacerse con el control de esas regiones para instaurar la charía. No hacer nada es un pecado.


 7. El conjunto de ideas asegura la renovación de los combatientes, al autorizar la poligamia. Un musulmán puede tener hasta cuatro esposas, y puede relacionarse sexualmente con tantas esclavas como le apetezca.


El Corán alienta muy específicamente a que los hombres se casen con las viudas. Esta es una idea importante que se añade al conjunto cuando se prevé perder gran cantidad de soldados en la guerra. Hace falta un medio de renovar el ejército, si no el conjunto de ideas terminaría muriendo por falta de descendencia.


8. Criticar al islam es un delito punible. Veamos cómo esta idea es buena para reforzar el conjunto. Contribuye a silenciar cualquier idea susceptible de menguar la autoridad de las ideas islámicas. Como muchas otras, esta idea es buena para el conjunto, pero mala para las personas. Limita la libertad de expresión.


9. No es posible abandonar el islam una vez que uno pertenece a él. Esto es interesante. En efecto, es ilegal en los Estados islámicos renegar del islam. Es un elemento esencial de la charía. Si un musulmán ha renegado del islam, se convierte en "apóstata". Esto es un crimen y un pecado castigado con pena de muerte (y de condenación eterna en el más allá).


Comprendemos evidentemente por qué se ha incluido esta idea en el conjunto, pero en realidad ha planteado un problema al islam, porque quienes se adhieren a esta religión literalmente consideran como apóstatas a los musulmanes más "moderados" (los que quieren ignorar o modificar los pasajes más violentos del Corán). Como el castigo previsto para los apóstatas es la muerte, los musulmanes fundamentalistas combaten contra los modernistas en todas partes y, amenazándolos de muerte, impiden expresarse a muchos de estos musulmanes modernistas y rebeldes, que son musulmanes solo de nombre.


Cada vez que un grupo de musulmanes decide que sin duda habría que modificar el islam para adaptarlo al siglo XXI, que las mujeres deberían tener ciertos derechos, o que el gobierno tal vez debería ser más democrático, los musulmanes integristas los señalan como apóstatas y buscan cómo matarlos.


El conjunto de ideas protege su propia integridad (está prohibido modificar el conjunto inicial). Esto no es bueno para los organismos (los humanos musulmanes), pero es una gran fuerza para el conjunto.


Según otra idea de la charía, es ilegal que cualquier persona intente convertir a un musulmán a otra religión.


10. El islam debe ser la primera pertenencia. Esta es una excelente idea que añadir al conjunto, si el objetivo es dominar el mundo. Uno es musulmán lo primero,  antes de pertenecer a su familia, a su tribu o su país.


Esto entraña dos consecuencias: una unidad entre gentes separadas por las fronteras, lo que permite al grupo ser más numeroso que cualquier otra entidad. En otras palabras, la "nación del islam" puede llegar a ser más numerosa que cualquier otro país, por grande que sea (y esto le da al grupo una enorme ventaja numérica).


11. Morir combatiendo por el islam es la única manera de garantizar la entrada de un hombre en el paraíso. Esta es una gran idea para formar guerreros intrépidos y entusiastas, sobre todo cuando conocemos las descripciones tan fantasiosas que hace el Corán de las delicias sensuales del paraíso.


Un musulmán tiene una oportunidad de ir al cielo si es buen musulmán, pero esto no está garantizado. En cambio, si muere combatiendo por el islam, estará seguro de ir allí, y esto es lo único que puede hacer para estar seguro.


12. El Corán debe ser leído en árabe. Esto une a los creyentes por la lengua, y la lengua es un fenómeno unificador muy potente. Para incitar aún más a aprender árabe, otra idea del conjunto afirma que uno no puede ir al paraíso si no reza en árabe.


Todos los musulmanes del mundo, por tanto, comparten la misma lengua. Esto facilita la coordinación a gran escala de campañas de protesta, de presión política y de guerra. No creo que Mahoma hubiera previsto esta posibilidad, pero es una idea brillante, aunque sea accidental.


13. Hay que rezar cinco veces al día. Este es uno de los cinco "pilares" del islam, una de sus cinco prácticas esenciales. En un Estado islámico, esta obligación está impuesta por ley. Cada musulmán debe rezar cinco veces al día. Esta práctica contribuye a que el conjunto de ideas domine la vida del musulmán, infiltrando el islam en todo su ritmo cotidiano.


Sería imposible olvidar algo que uno hace voluntariamente con tanta frecuencia. Cinco veces al día, todos los días, un musulmán debe inclinarse y rezar a Alá.


La investigación ha demostrado que cuantos más esfuerzos dedica una persona a una causa, más probable es que crea en ella y le conceda valor. Este es, pues, un buen medio de transformar en creyentes a gentes que se han hecho musulmanas por la fuerza.


El islam interviene en todos los aspectos de la vida de los musulmanes. No solo deben rezar cinco veces al día, sino que antes deben cumplir con las abluciones rituales. El islam dicta las leyes, y estas afectan a todos los comportamientos públicos y privados. En un Estado islámico, es imposible ser un musulmán descomedido.


14. Los rezos implican movimientos de conjunto, al mismo tiempo. Cuando los musulmanes rezan, todos se orientan en la misma dirección, se inclinan, prosternan de rodillas y la cara contra la alfombra, todos al unísono, y se levantan juntos. Y esto una y otra vez.


Cuando las gentes se mueven juntos y en sincronía, ya sea al bailar, al desfilar o al rezar, esto crea entre ellos un vínculo físico y emocional. Por esta razón, toda formación militar realiza su entrenamiento en estricto orden (marcando el paso), aunque hace mucho tiempo que las unidades militares ya no van al combate en filas. Saber marchar al paso ya no es necesario, pero la formación ha conservado ese ejercicio, porque es muy eficaz para crear un fuerte sentimiento de unidad entre los soldados.


Lo mismo vale para todos los movimientos físicos que las gentes practican al unísono. La técnica de rezo del islam es, pues, una idea unificadora añadida al conjunto.


15. La mujer está en situación de completa sumisión. Esta idea ayuda mucho a la puesta en práctica de otras ideas del conjunto, como la 5 y la 6. Si las mujeres tuvieran demasiada influencia, intentarían reducir las actividades guerreras. A las mujeres, en general, no les gusta enviar a su marido o su hijo a la guerra. Pero si ellas no tienen la palabra, entonces las otras ideas pueden expresarse sin obstáculo. Al colocar a las mujeres en posición de dominadas, el conjunto de ideas evita que ellas puedan votar efectivamente contra la guerra, la violencia y la conquista.


Las reglas y las leyes que mantienen a la mujer en posición de subordinación en el seno del islam son numerosas. Por ejemplo, ella no tiene derecho a salir de casa sin la compañía de un pariente masculino. En términos de la ley islámica, una mujer no puede dirigir un Estado ni ser juez. No puede heredar más que la mitad que un hombre. Ante un tribunal, su testimonio tiene la mitad de valor que el de un hombre. No tiene derecho a elegir dónde vivirá o con quién se casará. No tiene derecho a casarse con un no musulmán, ni a divorciarse de su marido. En cambio, su marido puede divorciarse con un gesto de la mano. Y, según la charía, él puede (y debe) pegarle a ella si lo desobedece.


Todas estas ideas la mantienen en situación de subordinación, lo que contribuye a mantener la maquina de guerra en funcionamiento, sin interferencia debida a una rebelión doméstica.


16. Para una mujer, la única manera de estar segura de ir al paraíso es que su marido esté contento con ella cuando ella muera. Cuando leí esto, pensé 'Mahoma, eres un malvado'.


Está claro que esta idea facilita la sumisión de la mujer. La motiva a someterse por sí misma. La motiva fuertemente a subordinar su voluntad a la de su marido, porque si ella tiene una opción de ir al paraíso siendo buena musulmana, la única manera de garantizarse el paraíso (y así evitar los sufrimientos eternos del infierno) es obrar de modo que su marido esté contento con ella cuando ella muera.


17. Alá se autoriza a sí mismo a modificar su obra. Otra idea interesante. Dice que si un pasaje del Corán contradice a otro pasaje escrito anteriormente, entonces el más reciente es el mejor. El Corán se escribió por fragmentos (las revelaciones de Mahoma constituyen cada una una sura o capítulo), en un período de 23 años. Las circunstancias de la vida de Mahoma y su religión cambiaron notablemente a lo largo de esos 23 años.


Una de las ideas del Corán es que "es la palabra de Alá". La gente había memorizado ya sus primeras revelaciones y, por tanto, Mahoma no podía modificarlas sin más. Habría parecido extraño que Alá, el omnisciente e infinitamente sabio, cambiara algo que ya había dicho.


Pero, con esta nueva idea -según la cual las revelaciones posteriores abrogan las revelaciones anteriores contradictorias, o se imponen por relación a ellas-, los métodos de Alá podían cambiar a medida que Mahoma tuviera ideas más eficaces.


Como he mencionado más arriba, Mahoma no llegó a reunir más que 150 adeptos durante sus primeros 13 años de predicación pacífica. Pero, en cuanto jefe militar y conquistador violento, consiguió que toda Arabia se sometiera a la ley islámica en menos de 10 años. Los métodos pacíficos eran demasiado lentos. La conversión por la conquista y la instauración de la charía fue mucho más rápida y más eficaz. De golpe, los versículos tardíos, violentos e intolerantes abrogaron los pasajes anteriores pacíficos y tolerantes.


18. El Corán utiliza la zanahoria y el palo para imponer los comportamientos. Todo el libro está lleno de descripciones realistas del infierno, donde los pecadores y los no musulmanes tendrán que beber agua hirviendo y pestilente, serán lanzados de cabeza a un fuego ardiente, y serán sometidos eternamente a tormentos sin fin en medio de dolores atroces.


Hay también descripciones realistas de paraíso. En el paraíso, anuncia el libro, los creyentes llevarán túnicas de seda verde, y se acostarán sobre mullidos lechos. Los árboles les darán sombra, y frutos al alcance de la mano. Tendrán alimentos deliciosos y les servirán bebidas refrescantes en copas de plata. Para tener la oportunidad de ir allí, deben ser musulmanes fervorosos. Para que esto se garantice, deben morir en la yihad (los hombres) o hacerlo todo para que su marido esté siempre contento con ellas (las mujeres).


19. Proporciona un objetivo enorme y entusiasmante. Los dirigentes de los países, de las sociedades o de las religiones todos han descubierto que se obtiene el máximo de motivación y entusiasmo por parte de los que uno dirige si uno les proporciona una gran visión, un objetivo enorme. En el conjunto de ideas del islam, el objetivo requiere un esfuerzo continuo para extender el dominio de la ley islámica hasta que el mundo entero esté sometido a ella.


Muchas religiones tienen el objetivo de convertir a todo el mundo, pero el islam detenta un método que nadie más emplea: expandirse tomando el poder y convirtiendo los gobiernos a la charía.


Cuando el mundo sea islámico, reinará la paz. Por esta razón los propios terroristas pueden decir con total sinceridad: 'El islam es una religión de paz'.


El Corán dice que lo mejor es que los no creyentes acepten el islam y se hagan musulmanes sin violencia. Pero, si se niegan, entonces hay que combatir contra ellos, conquistarlos y salvar sus pobres almas, sometiéndolos para que vivan según la ley de Alá.


Una vez conquistados todos los países, el mundo estará en paz. Por tanto, el islam es una religión de paz.


Este es un objetivo enorme y entusiasmante, extremadamente unificador. Suscita adeptos motivados y entusiastas.


20. Los no musulmanes tienen que pagar un pesado tributo. Cuando los musulmanes han conquistado un país y convertido el gobierno a la ley islámica, los no musulmanes tienen la opción de convertirse en musulmanes o en dimmíes. Los dimmíes están autorizados a practicar su religión no musulmana, si pagan un tributo especial, la yizia. Si se convierten al islam, ya no tienen que pagar ese impuesto, así que existe un motivo muy concreto para convertirse.


Pero hay otro aspecto que hace de esta idea un brillante añadido al conjunto. El impuesto recauda dinero de los no musulmanes y sus conjuntos de ideas concurrentes con el islam, y este dinero va a sostener al islam. ¡Es genio en estado puro!


El producto de estos impuestos (en general un 25% sobre la renta) contribuyó a financiar las conquistas islámicas durante las dos primeras grandes yihads. Conquistaron vastos territorios, la mayoría de los cuales estaban poblados ya por cristianos y judíos, muchos de los cuales no se convirtieron al principio, lo que permitió que la yizia recaudara enormes sumas de dinero para la máquina de guerra islámica.


Al final, el número de cristianos y judíos fue disminuyendo, a medida que se convertían o huían, hasta la situación actual, en que, en la mayoría de los países islámicos, los judíos y los cristianos se reducen a exiguas minorías.


La idea de gravar con impuestos a los no musulmanes ayuda al conjunto de ideas del islam a reproducirse en mayor número, frenando a los conjuntos de ideas religiosas concurrentes y sosteniendo financieramente al islam.


Varias ideas de la charía refuerzan este efecto. Por ejemplo, los no musulmanes no tienen derecho a construir nuevos lugares de culto. Ni siquiera tienen derecho a reparar las iglesias o sinagogas existentes. Los lugares de culto de cualquier conjunto de ideas concurrente se encuentran en una situación de declive permanente. Brillante.


Además, las oraciones no islámicas no deben recitarse si pueden ser oídas por un musulmán -lo que, una vez más, evita que los musulmanes se contagien con una religión concurrente-. Igualmente está prohibido mostrar en público cualquier símbolo de otra fe.


Todo esto impide la propagación de cualquier religión concurrente, y hace desaparecer con el tiempo los conjuntos de ideas de la competencia. Por eso, hay en la actualidad tantos "países musulmanes". Prácticamente todos los demás países del mundo se componen de varias religiones diferentes.


Una idea suplementaria facilita mucho la dominación de los musulmanes sobre los no musulmanes en un Estado islámico: los no musulmanes no tienen derecho a poseer armas de ningún tipo. Para someter a un pueblo, toda la historia de dictadores han hecho lo mismo: desarmar al pueblo dominado. Se hace mucho más fácil de manejar, menos peligroso, y menos capaz de revertir la situación.


21. Está prohibido al musulmán hacerse amigo de un no musulmán. Un musulmán tiene derecho a fingir amistad, pero en su corazón nunca debe ser verdaderamente amigo de un no musulmán. Esta es una de las mejores protecciones que posee el islam contra el abandono de la fe por parte de los musulmanes, puesto que en todas las demás religiones, lo más frecuente es que las conversiones se produzcan por influencia de un amigo que ha presentado su religión. La prohibición de cualquier amistad con los infieles es un medio eficaz de prevenir ese tipo de conversiones.


22. El Corán recomienda mentir a los no musulmanes. Mahoma recomendó a uno de sus seguidores que mintiera si tenía que hacerlo (para asesinar a uno de los enemigos de Mahoma). El principio estaba claro: si ayuda al islam, es bueno mentir a los no musulmanes.


Este principio ha servido muy bien los objetivos del islam a lo largo de la historia. Y sirve a esos objetivos todavía hoy. En el vídeo Obsesión: la guerra del islam radical contra Occidente, podemos ver ejemplos reales de cómo los dirigentes islámicos dicen una cosa en inglés para la prensa occidental y, a los pocos días, algo totalmente diferente en árabe para sus adeptos.


Engañar al enemigo es siempre útil en la guerra, y el islam está en guerra con el mundo no islámico hasta que el mundo entero esté sometido a la charía. Todos los no musulmanes que viven en Estados no islámicos son enemigos. Así pues, es perfectamente aceptable engañar a los occidentales. Es algo a lo que se alienta, si puede dar juego en el sentido de una expansión del islam.


Se llega así al extraño fenómeno documentado por Steven Emerson en Los terroristas entre nosotros: en Estados Unidos, unas organizaciones recolectaban dinero oficialmente para los huérfanos, pero en realidad se lo donaban a los terroristas. Esa gente engañaba a los infieles occidentales de buen corazón, induciéndolos a dar dinero para organizaciones que se dedicaban activamente a matar infieles occidentales. Como se dice en el Corán: "La guerra es la mentira". Esta idea confiere al islam una enorme ventaja sobre los conjuntos de ideas que preconizan la sinceridad universal.


23. El islam debe ser defendido siempre. Esta idea es la piedra angular para justificar la guerra contra cualquiera, como veremos en la siguiente idea. Una vez vencido el enemigo, claro está, se les manda a los musulmanes que instauren un Estado islámico.


24. El escrituras islámicas enseñan a usar pretextos para desencadenar guerras. El Corán dedica muchísimo tiempo a quejarse de las gentes que no apoyaron a Mahoma cuando creó su religión y a Alá, y a menudo condena a estas gentes a los tormentos del infierno en el más allá.


Mahoma era un tanto agresivo e insistente al anunciar su religión y, cuando los demás tenían una impresión de intrusión y protestaban, él consideraba que eso quería decir que trataban de impedir que el santo profeta trajera al mundo la palabra revelada de Alá, y que, por tanto, estaba justificado combatir contra ellos y destruirlos por ser enemigos de Alá. Es una demostración del principio del pretexto.


Es urgente que los no musulmanes del mundo tomen conciencia de este principio. De todas las ideas del conjunto de ideas islámicas, es la más peligrosa para Occidente, porque nos despoja de las defensas naturales que nos permiten protegernos. El recurso al pretexto tiende a dejar a Occidente sin defensa contra la invasión islámica actualmente en curso. Los terroristas musulmanes no son ingenuos. Son inteligentes, cultos, bien financiados y utilizados por un conjunto de ideas muy astuto.


La invasión de Occidente está en curso, y esto con tanta astucia que la mayoría de los occidentales ni siquiera se están dando cuenta. (Descubramos que tienen un plan a 20 años para derrocar al gobierno de Estados Unidos. Informémonos también sobre la imposición de la charía en Europa.)


El uso de pretextos significa que basta el más mínimo motivo para iniciar las hostilidades. Esto quiere decir que, de hecho, que buscan un motivo, e incluso que intentan empujar a los otros a dar el primer golpe ("desatar" las hostilidades).


Si la única manera de ir al paraíso es morir combatiendo por el islam, la guerra es necesaria. Y si es su sagrado deber llevar a todos los gobiernos a poner en práctica la charía, tienen que hacerse con esos gobiernos. Pero sin dar la impresión de ser los agresores. Las apariencias cuentan.


A todo lo largo del Corán, Mahoma intenta justificar sus agresiones como defensa del islam.


El Corán repite más de setenta veces que los creyentes deben tomar a Mahoma como modelo e imitarlo. Así, los musulmanes del mundo entero tratan de encontrar motivos de descontento, de manera que puedan desencadenar una guerra santa, con el fin de poder combatir y morir en la senda de Alá y contribuir a que el mundo sea sometido a la ley de Alá.


Y, debido al auge del multiculturalismo (respetar igual todas las formas culturales) en Occidente, el recurso a los pretextos es muy eficaz contra las gentes que no están familiarizadas con el islam. Muchas personas creen que Al-Qaeda está furiosa contra Occidente porque hay tropas estacionadas en Arabia Saudí. Pero esto no es más que un pretexto. Quieren que todos los no musulmanes abandonen Oriente Medio. Entonces, dicen, cesarán las hostilidades. Es un objetivo ridículo e imposible, pero así encuentran una justificación para una guerra permanente contra Occidente.


Es sorprendente que tantos occidentales acepten este pretexto particular, porque se opone directamente a un principio occidental esencial, la igualdad. Lo que decía Bin Laden es: "Los infieles son tan indignos que su sola presencia desfigura nuestros santos lugares". Pues bien, ¿qué es lo que dice de los no musulmanes?


¿Por qué este tipo de racismo, de prejuicio o de infidelofobia (llámese como se quiera) no impacta más a los occidentales? Al contrario, muchos creen que deberíamos retirarnos de Oriente Medio ¡para esos pobres supremacistas islámicos ofendidos dejen de culparnos!


El principio del pretexto significa que intentan provocar una reacción hostil, y a continuación, utilizan esa reacción como una razón para intensificar las hostilidades. Es el método de los matones de patio de recreo desde hace miles de años: "¿Qué es lo que miras? ¿Cuál es tu problema? ¿Quieres que te lo explique, desgraciado?"


25. El uso explícito de un doble sistema de pesos y medidas. El islam tiene una norma para los musulmanes y otra para los no musulmanes. Este sistema siempre da la ventaja a los musulmanes y, en un país musulmán, fomenta las coacciones para la conversión.


Por ejemplo, el islam deben extenderlo sus creyentes, estén donde estén. Pero cuando otras religiones intentan difundir su propio conjunto de ideas, los musulmanes deben considerar esto como una agresión contra el islam -acto de agresión contra el que hay que "defenderse"-. Recordad bien que el islam debe defenderse siempre.


Otro ejemplo de la manera como el sistema de dos pesos y dos medidas otorga al islam una ventaja. Cuando se critica al islam de una manera u otra, los musulmanes deben defenderlo con violencia. Incluso si se trata de unos dibujos. Pero los musulmanes pueden y deben difamar a los judíos y los cristianos en la prensa  y la televisión musulmanas, y deben difamar a cualquier infiel o enemigo, como difaman hoy a Estados Unidos.


Otro ejemplo más: los supremacistas islámicos de Arabia Saudí  gastan ríos de dinero para la construcción de mezquitas en todo el mundo libre. Pero, según la charía, que está en vigor en Arabia Saudí, está prohibido construir allí un solo edificio religioso no musulmán.


Los musulmanes del mundo entero protestan con vigor y ​​ violencia si alguien se opone a la construcción de nuevas mezquitas en Europa o en Norteamérica.


Los supremacistas islámicos no ven toda la ironía de la situación. A ellos no les resulta extraño este sistema de doble rasero evidente. Después de todo, ellos son fieles a Alá, y todos los demás están en el error. La justicia y la igualdad con los infieles tiene tan poco valor que parece totalmente fuera de lugar. El doble sistema de pesos y medidas les parecen perfectamente adecuados, al mirar las cosas desde su punto de vista.


El principio de dos pesos y dos medidas es un elemento esencial del conjunto de ideas, y ha constituido una gran ventaja para la expansión del islam (y la supresión de las religiones concurrentes).


26. Está prohibido matar a un musulmán (excepto por causa justa). No está prohibido matar a un infiel. Esto crea un vínculo entre los musulmanes, despierta el temor entre los no musulmanes, y los motiva a hacerse musulmanes. Este es otro claro ejemplo del principio islámico de dos pesos y dos medidas.


27. Si los musulmanes se alejan de las enseñanzas de Mahoma, Alá acabará con el mundo. Esto hace que convertir a otros y promover el Islam sea una cuestión de supervivencia. También motiva a los musulmanes a evitar que los demás pierdan la fe.


28. El mensaje del Corán canónico es difícil de descifrar. Ya se hiciera intencionadamente o no, el mensaje del Corán se halla enmarañado y, como si dijéramos, codificado. Esto desalienta a casi todos los no musulmanes y también a un porcentaje significativo de musulmanes, incapaces de entenderlo.


¿De qué manera se halla enmarañado el mensaje? Primero, en cualquier libro del Corán, los capítulos aparecen colocados sin ningún orden. En vez de estar dispuestos en el orden cronológico en que fueron revelados, los 114 capítulos o suras del Corán aparecen organizados según un método desconcertante: están puestos en general desde el capítulo más largo hasta el más corto. Este es el "orden" tradicional.


Cuando leemos el Corán como un libro normal, sus mensajes resultan inconexos y los relatos dan saltos y parecen contradictorios. Una consecuencia muy importante de ese extraño desorden es que oculta la evolución que hubo desde la semitolerancia de Mahoma con los no musulmanes hasta su violento odio hacia ellos.


El desorden también impide que uno consiga saber cuáles son los pasajes que están abrogados, a menos que conozca el orden cronológico del Corán.


En segundo lugar, el Corán resulta como codificado porque la clave para entenderlo se encuentra en otro lugar. De modo que gran parte del Corán no se puede entender sin estar familiarizado con la vida de Mahoma, habiendo leído la sira y los hadices, que tratan sobre todo de lo que dijo e hizo Mahoma [suponiendo que realmente sea así].


En otras palabras, el Corán, el libro fundacional, el libro sagrado más importante del islam, no se puede entender sin la clave, y la clave solo se puede encontrar en otro lugar. Esto se parece a cierta forma de escribir un mensaje en código: se pone la clave para entender el mensaje en otro lugar, además de insertarla en el mensaje. Con esto basta para impedir que la mayoría de los no musulmanes entiendan el Corán, pero también se lo impide a la mayoría de los musulmanes, a los que les falta base para saber. Así que los únicos que realmente parecen saber de qué va el tema son los imanes y los eruditos. Ellos interpretan según su saber y entender. Y todos los demás se quedan a oscuras.


Aunque el Corán no fue cifrado en código deliberadamente, lo que resultó de una tremenda casualidad ha servido muy bien a los objetivos del islam a lo largo de la historia. No obstante, en la actualidad, por fortuna, hay investigadores que han descifrado el Corán para nosotros. Por ejemplo, este enlace.


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Podemos "admirar" el genio del conjunto de ideas del islam de manera abstracta, intelectual, pero es una realidad terrible. Millones de personas intentan seguir esas ideas al pie de la letra. Y su creencia en ese conjunto de ideas encuentra un poderoso apoyo en los efectos secundarios de la charía. Al someter el gobierno y las leyes al islam, el conjunto de ideas pone en práctica dos poderosos principios de influencia: la prueba social y la autoridad.


En un Estado islámico, todo el mundo practica la religión (bajo pena de ser azotado, multado, o matado) y nadie puede criticarla, ya sea entre amigos o en los medios de comunicación. El impacto psicológico de esta situación es enorme. Al cabo de tres generaciones, es prácticamente imposible para un musulmán que vive en ese Estado pensar al margen del islam. La autoridad y la prueba social serán aplastantes.


Por supuesto, el hecho de que admire el genio de este conjunto de ideas no significa que esté a su favor. En cuanto no musulmán, me opongo con todas mis fuerzas. Recordemos que el éxito de un conjunto de ideas no tiene nada que ver con el hecho de que haga a la gente feliz o más saludable. Su "éxito" significa solamente que se propaga bien.


Es lo que pasa con los genes. Un gen que tiene éxito es el que produce el mayor número de copias de sí mismo en las generaciones siguientes. Los genes que forman un virus mortal pueden matar a millones y causar desgracias espantosas, pero desde un punto de vista genético el virus tiene éxito. Los genes no se interesan por las gentes. No buscan hacernos felices. Son fríos e indiferentes hacia nuestro destino.


Pasa lo mismo con las ideas. Un conjunto de ideas desperdiciará cantidad de vidas humanas al servicio de su propia propagación, indiferente al dolor, la desgracia o los muertos que provoque.


Un conjunto de ideas, bien atornillado en la cabeza de alguien y reforzado por la poderosa autoridad y la prueba social de toda su sociedad, puede empujarlo a inmolarse solo por matar a otras personas, con el fin de alcanzar el objetivo imaginario de la paz mundial y el triunfo de Alá (y disponer de un harén de 72 bellezas voluptuosas con ojos oscuros, totalmente dedicadas a la realización de sus menores deseos).


El conjunto de ideas islámico es formidable. Es una fuerza que hay que conocer, pues corremos un gran riesgo si la ignoramos. Ya ha tomado posesión de la mente y la vida de casi mil millones y medio de personas, a pesar de ser la más joven de las grandes religiones.


Con todo, no creo que la situación sea desesperada. Muchos musulmanes que viven hoy en Estados islámicos se encuentran atrapados y abandonarían el islam si fuera seguro.


En nuestro Occidente multicultural y tolerante, lo primero que hay que hacer es ayudarnos unos a otros a tomar conciencia del formidable conjunto de ideas que amenaza con dominarnos. Tenemos que ayudar a nuestros conciudadanos a darse cuenta de que los supremacistas islámicos buscan deliberadamente aprovecharse de nuestra tolerancia y nuestra libertad para eliminarlas.



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Es una guerra ideológica, y las ideas que están en la cabeza de nuestros semejantes occidentales encierran toda la diferencia. Podemos contribuir a cambiar la marea. Encontremos los medios de hacer circular esta información entre nuestros allegados no musulmanes.


Nos sorprendería descubrir lo poquísimo que sabe la mayoría de la gente sobre el islam. Y se asombrarán si descubren la realidad. Cuando un número suficiente de no musulmanes cobren conciencia, tomarán por lo que son las tácticas islámicas, los pretextos y las mentiras, y entonces no estaremos ya indefensos. Cuanto más sepamos sobre el fundador (a quien todos los musulmanes deben imitar) y sobre los objetivos del islam, nuestras decisiones y acciones colectivas podrán contrarrestar eficazmente sus planes. Nuestra percepción colectiva de la situación real conducirá a cambios más racionales en nuestras leyes y nuestras políticas (como nuestras políticas de inmigración actuales).


Pero para practicar este tipo de vacunación, tenemos que dominar las enseñanzas del islam. Esto requiere un poco de estudio. Siempre tenemos otras cosas que hacer y no podemos concentrarnos en este trabajo a tiempo completo, pero sabemos lo serio que es, así que deberemos hacer algunos sacrificios.


He desarrollado un curso de estudio, a fin de adquirir los conocimientos más esenciales de la manera más fácil y con la menor inversión de tiempo. El programa está en este enlace.


Podemos empezar a estudiar de inmediato. Mientras millones de personas han luchado contra la tiranía y han muerto por conseguir los derechos y libertades que disfrutamos hoy, ahora nosotros nos enfrentamos a un pernicioso conjunto de ideas, que se propone arrebatarnos esos logros. Y, de hecho, el conjunto de ideas islámicas podría tener éxito, con su genio terrorífico.


Actuemos ya. Conozcamos el islam. Cada vez que comprendamos algo nuevo, cada vez que adquiramos una nueva certeza, tendremos más coraje para expresarnos con fuerza, y eso es exactamente lo que necesitamos hacer para ganar.



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