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Inmigración: para el Dalai Lama, Europa pertenece a los europeos

BOULEVARD VOLTAIRE · 18-11-2018



"Europa pertenece a los europeos", dijo el Dalai Lama el miércoles en Suecia, y agregó que si es necesario ayudar a "un refugiado cuya vida está realmente en peligro", es deseable que los refugiados al final regresen a casa "para reconstruir su propio país".


En boca de cualquier otro, estas palabras habrían suscitado indignación. Pero fueron pronunciadas por el dirigente espiritual del budismo tibetano, él mismo exiliado, Premio Nobel de la Paz en 1989. A lo sumo, algunos verán ahí signos de senilidad.


Sin embargo, él es reincidente. Ya en 2016, en una entrevista con el periódico alemán FAZ, habló de la crisis migratoria en estos términos: "Cuando miramos la cara de cada refugiado, sobre todo de los niños y las mujeres, sentimos su sufrimiento y un ser humano que tenga mejores condiciones de vida tiene la responsabilidad de ayudarlos. Pero, por otro lado, hay demasiados actualmente. Señaló que "Europa, Alemania en particular, no puede convertirse en un país islámico, Alemania es Alemania".


¿No deberían estas palabras inspirar a nuestros gobernantes? Antes les hace falta liberarse de sus prejuicios, que no es una tarea pequeña. Cualquier persona puede ser sensible a la situación de los refugiados que han huido de su tierra porque su vida allí corre peligro y piden asilo en un país europeo. Pero todos saben que los refugiados políticos son una minoría en el flujo migratorio que Europa ha conocido durante todos estos años.


Europa no tiene la obligación de acoger al mundo entero. Aquellos que apoyan eso sistemáticamente demuestran una gran ingenuidad o un angelismo culpable: a menudo se dotan de una buena conciencia abriendo los brazos a todos los migrantes y olvidando a sus propios conciudadanos necesitados. Pero existen también inmigracionistas que buscan su propio beneficio, sea porque esperan encontrar mano de obra barata, sea (y esto no es contradictorio) porque consideran que la nación es un modelo desfasado y que el futuro está en el multiculturalismo.


Cuando Macron lanza a Mélenchon "Tenemos confrontaciones políticas, pero no es mi enemigo", no quiere decir que su principal adversario sea el Rassemblement National. Ellos también mantienen una forma de internacionalismo: el admirador de Castro y de Chávez nunca ha roto con su pasado trotskista y nuestro Presidente quiere poner a Francia al servicio del mundialismo.


El Dalai Lama tiene razón al señalar que los países europeos no deben dejarse desnaturalizar por un exceso de inmigración y que los inmigrantes deben regresar a su casa para reconstruir su país. Esto no impide que la solidaridad se exprese. El papel de los Estados europeos, y de Francia en particular, no es proceder a un reparto de los migrantes (arrojando el oprobio contra los recalcitrantes como Viktor Orbán, Matteo Salvini o Marine Le Pen), sino poner en práctica una política activa de ayuda al desarrollo en los países de origen.


Sí, Europa pertenece a los europeos, Alemania a Alemania, Francia a Francia, España a España. Al renunciar a estas evidencias, los dirigentes implicados no solo debilitan a la Europa que pretenden construir, sino a su propio país en el que no creen ya. Pero, ¿qué podemos esperar de un Presidente que se apresura a reconocer que el Estado francés falló al permitir el uso de la tortura durante la guerra de Argelia, y a la vez oculta el terrorismo perpetrado por el Frente de Liberación Nacional argelino?



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