Las sucesivas
transformaciones textuales del Corán
FLORENCE CHAUSSY
|
RESUMEN
1.
Planteamiento
El
capítulo
parte de una tesis: el islam se posiciona siempre respecto de la
Alianza
bíblica, pero la transforma, mediante mecanismos de apropiación,
subversión y
ruptura, en un pacto político que denomina «Testamento de los Califas».
Si el
Antiguo Testamento recoge la voluntad de Dios en el diálogo con Israel
y el
Nuevo Testamento, sellado con la sangre de Cristo en la Cena, la
renueva, el
Corán de la Vulgata de ʿUṯmān sería, según esta lectura, un tercer
testamento:
el resultado de una larga labor de composición y relectura que
reorienta la
Alianza para desposeer de ella a la «Gente del Libro» y ponerla al
servicio de
la autoridad califal.
El
argumento
descansa en una precisión terminológica y en una doble clave de
lectura. Por
«Corán» se entiende el proceso complejo que desemboca en la Vulgata, no
una
hipóstasis; por «estratos primitivos de sentido», lo que los códices
antiguos,
sin diacríticos, dejan entrever antes de las canonizaciones. La primera
clave
consiste en distinguir el tiempo y los motivos de la escritura del
tiempo y los
motivos de la edición. La segunda consiste en recordar que esa
elaboración fue
contemporánea de una conquista militar y de la gestión de un imperio
enorme, lo
que explica buena parte de sus necesidades de justificación.
Este
escrito
expone, primero, los tipos de análisis empleados y lo que cada uno
detecta
(apartado 2); después, las transformaciones que de ahí se infieren
(apartado
3); a continuación, cómo esas transformaciones configuran el «tercer
testamento» y sus rasgos de nueva alianza (apartado 4); y, por último,
los
límites que conviene tener presentes (apartado 5). Las tesis son las
del
capítulo y las de los autores que cita; se exponen como tales.
2.
Los tipos de análisis y lo que detectan
2.1. Codicología y paleografía
Según
Keith
Small, el ductus de los códices pasó por más de seis estratos de
intervención.
Destacan el estrato 2, con la revisión consonántica y ortográfica de
al-Ḥaŷŷāŷ
(entre 653 y 705); el estrato 4, con la introducción de los signos
diacríticos
y de la hamza, la supresión de las variantes chiíes y de los
códices de
los compañeros y la adición de los puntos de vocalización (entre 705 y
936, con
más de cincuenta sistemas de lectura en uso); y el estrato 5, con Ibn
Mujāhid,
que tras 936 reduce los sistemas a siete. Small distingue tres
naturalezas de
corrección: errores de copia, rectificaciones ortográficas y
modificaciones
intencionadas por motivos políticos o teológicos, y afirma que es
imposible
cuantificar el material perdido y cuánto se desvió el sentido original.
Se
aportan
además casos concretos. En la sura 14 hay cambios entre los versículos
37 y 41
que refuerzan el papel de Abraham. Sadeghi y Bergmann cuentan 35
diferencias
menores entre el códice C1 y el de ʿUṯmān, con 25 sustituciones, 18 de
ellas
por sonidos próximos. La autora examinó los 210 folios del Codex
Wetzstein II
1913 (Berlín, con el 85 % del texto de ʿUṯmān, datado entre 665 y 765
por
Corpus Coranicum) y observó tachaduras, raspados y repasos de tinta
precisamente en «zonas ideológicas»: Q16/99, Q3/7, Q3/84-86 (el dogma
del
descenso del Libro), Q3/2 y Q6/19 (el pergamino agujereado en «Dios es
uno»).
En el folio 182 r del códice DAM 01-13.19 aparece modificado Q33/6, el
versículo que evoca el Libro del Profeta. Déroche señala en el
Parisino-petropolitanus raspados y repasos que acercan el manuscrito a
la
Vulgata, y Tayyar Altikulac sostiene que la copia de El Cairo se
escribió por
orden de Marwān en 704 y no es el muṣḥaf de ʿUṯmān.
Los
títulos
también cambian. La sura 17 figura en manuscritos antiguos como «Los
Hijos de
Israel», y solo después como «al-Isrāʾ», el viaje nocturno. La autora
ve en
ello una reorientación del contenido. Anota igualmente el uso masivo, y
al
parecer añadido, de la fórmula «di».
2.2. Crítica de las formas y de la redacción
Siguiendo
a
Guillaume Dye, el Corán es menos un libro que un corpus compuesto y sin
marco
narrativo, formado por textos relativamente independientes que no se
escribieron para reunirse en un códice. Hay que distinguir el Sitz
im Buch
(el lugar en el texto canónico) del Sitz im Leben original del
pasaje o
de la sura. Los redactores son autores, no simples compiladores:
reorganizaron,
reinterpretaron y reescribieron en parte textos preexistentes, e
incluso
añadieron pericopas, también después de la muerte del Profeta. El
resultado es
un texto «compuesto y composite», cuya forma esencial se fija entre el
comienzo
y el final de la segunda mitad del siglo VII.
El
capítulo
propone cinco capas sucesivas: un rasm sin diacríticos; una
segunda
versión diacritizada; una tercera corregida ortográficamente; una
cuarta,
filtrada por la exégesis; y una quinta, con inserciones para la rima o
para
reforzar el color islámico. La Teoría de los Códigos de J. J. Walter
apunta a
más de cincuenta autores y a un larguísimo proceso de elaboración. A
ello se
suman el orden de sura y versículo, que no es cronológico ni temático,
y las
variaciones sobre un mismo tema, como la caída de Adán. Entre los
indicios de
glosa, el capítulo cita la ruptura de la rima en Q5/72 (anṣār),
en medio
de la sura más violentamente antitrinitaria, y a partir de Q19/80, y
las
versiones divergentes de Q3/41-54 en los palimpsestos de Bonham (Alba
Fedeli).
2.3. Filología semítica comparada
Los
trabajos
de Luxenberg, Lüling y Sawma, con los precedentes de Mingana y el
léxico de
Jeffery, sostienen un fondo siro-arameo. El indicio más claro es el
préstamo
del siríaco qeryānā, «leccionario», para designar el corpus. La
autora
aplica este método a una serie de términos de la Alianza. La tabla
recoge los
más relevantes.
|
Término o
pasaje
|
Lectura
habitual
|
Lectura
propuesta
|
Alcance
|
|
qiyāman (Q5/97)
|
«se mantienen en pie»,
«sostén»
|
«alianza» (Peshitta,
targumim; los Bnay Qyāmā; la iglesia de la Qiyāma)
|
La Kaaba como Alianza para
los hombres
|
|
furqān (Q25/1)
|
«discernimiento»
|
«liberación», «redención»
en arameo
|
Término de salvación, no de
criterio
|
|
ttaḫaḏa Llāhu waladan
|
«Dios ha tomado un hijo»
|
«Dios es uno con el Hijo»
(Luxenberg; ḥā dāl frente a ḫā ḏāl)
|
Debate cristológico, no
acusación de asociacionismo
|
|
nidd («iguales»)
|
«dar iguales a Allāh»
|
niddah, «abominación»
|
El reproche remite a una
abominación bíblica
|
|
mušrik
|
«asociador»
|
raíz šrk: pacto,
asociación; falso pacto
|
Concentración del 50 % en
las suras 6 y 9
|
|
islām, muslimūn
|
«religión», «musulmanes»
|
«sumisión», «entero» (šalem);
Donner: «creyentes» (más de mil casos) frente a «musulmanes» (unos
setenta)
|
Un término tardíamente
identitario
|
|
ummī (Q7/157)
|
«iletrado»
|
«gentil», el que no tiene
Libro
|
Sostén de la transferencia
a los gentiles
|
|
ẓlm («tinieblas»)
|
Rechazo de la luz del Corán
|
Eco del prólogo de Juan
|
Puente hermenéutico
|
|
tabir / tawbir (Q84/10)
|
«perdición»
|
Monte Tabor (Lüling)
|
Segmento referido a Moisés
|
|
ʿazīz
|
«poderoso»
|
«querido» (38 casos)
|
Del afecto del pacto a la
potencia
|
A
estos se
añaden zakāt y ṣalāt, que proceden de la liturgia
siríaca, y el
término ṭāġūt, vinculado al arameo «ídolos». La variante de
Ubayy b.
Kaʿb yawm al-ʿarūba al-kubrā remite al «gran viernes» del
Viernes Santo
siríaco. La raíz qḍy de la Anunciación (Q19/21) se acerca, en
arameo, a
«partir el pan». Lüling reconstruye además la sura 74 como un himno
arriano en
el que Jesús es el Siervo creado, obediente y sufriente. Toorawa cuenta
371
hápax sobre 1620 raíces, cifra que, según el capítulo, da idea del
sentido
perdido.
2.4. Epigrafía y numismática
Manfred
Kropp
lee las inscripciones del Domo de la Roca como un texto distinto de la
Vulgata,
en el que Muḥammad [de donde Mahoma] funciona como título
(«Gloria a»,
«Bendito») y no como nombre propio. Jesús recibe largos desarrollos,
Mahoma
apenas figura, y Kropp reconstruye dos textos ocultos, uno sobre Moisés
y otro
sobre Jesús, por lo que propone un santuario centrado en ambos. El
capítulo
reconoce que la datación de las inscripciones no es segura (terremotos,
refinamiento caligráfico) y retiene sobre todo su carácter ideológico.
Las
monedas
apuntan en la misma dirección. La raíz ḥmd/mḥmd aparece
precedida de bi
y seguida de Allāh, como lema de alabanza y no como persona,
junto a
símbolos cristianos y judíos (cruz, pez, pájaro, elefante, menorá).
Después se
representa al califa con una espada y una roca, con una cruz reducida a
un
trazo vertical, y los símbolos de Betel y Sión sustituyen a veces la
cruz.
Christian Robin ha hallado una inscripción sabea de 523 en Nayrán que
asocia Mḥmd
al Dios de los judíos («Señor de los judíos, el Loado»). Según Imbert,
en Jabal
Usays hay ochenta inscripciones árabes: dos hablan de Jesús, ninguna de
Mahoma,
y la šahāda solo contiene su primera parte. Durante 61 años
tras la
fecha supuesta de su muerte, las inscripciones árabes evocan a Moisés,
Jesús y
Abraham, y la primera mención en árabe de Mahoma figuraría en una
moneda ornada
con una cruz.
2.5. Lexicometría y estadística
El
capítulo
cuenta ocurrencias, mide concentraciones y observa localizaciones. Los
datos
principales son los siguientes:
•
Obediencia.
La raíz ṭ-w-ʿ tiene unas 40 ocurrencias, el 70 % en las suras 2
a 26.
Más del 70 % de los casos de obediencia se dirigen a un mensajero tan
conocido
que no se define, asociado a Allāh. Las fórmulas «Allāh y su Mensajero»
se
concentran en las suras 3, 4, 8, 9, 33 y 48. El «obedecedme» en
singular domina
en las suras 8, 9, 24 y 26. Donde se nombra al destinatario es Jesús
(Q3/50,
Q43). Marie-Thérèse Urvoy observa en Q4/59-64 un deslizamiento de «la
autoridad» a «Dios y el Enviado» y luego al Enviado solo.
•
Fe.
Cuando se trata de la creencia predomina el plural («Allāh… sus
Mensajeros»,
Q57/25); la obediencia, en cambio, se singulariza. El capítulo lee esto
como
una singularización progresiva.
•
La figura de Mahoma [Muḥammad]. Su
nombre aparece cuatro veces (cinco según el
grupo Inarah). La figura del «sello de los profetas» se construye en
buena
parte por la interpretación de unos 400 pronombres personales, sobre
todo «tú».
•
Asociación.
Mušrik
y derivados superan las 50 ocurrencias, con el 50 % en las suras 6 y 9.
•
Retribución y castigo. Unas 150 ocurrencias de
recompensa o salario; más de 200
alusiones al castigo (145 del Fuego, 26 del Infierno, 14 del agua
hirviente);
unas 200 ocurrencias vegetales asociadas al Paraíso; más de 100 del
«camino» (sabīl);
75 del combate con Faraón; unas 500 de «creer».
El
capítulo
concluye que esta distribución heterogénea y binaria apunta a una
reconstrucción a posteriori.
2.6. Historia de la exégesis y de las
tradiciones
Las
notas que
introducen la biografía de Mahoma como clave de lectura datan, según
Nicolai
Sinai, de 750 en adelante. El capítulo recoge, además: la afirmación de
Amir-Moezzi de que prácticamente todas las obras imamíes anteriores a
los
buyíes evocan el carácter falsificado de la versión de ʿUṯmān; los
cuarenta
folios de una recensión no ʿuṯmāní editados por Sadeghi y Goudarzi; la
tesis de
Edward Hobbs de que eliminar las versiones concurrentes sirve al dogma
del
descenso; y la de Fred Donner de que la figura profética se amplifica
desde el
último cuarto del siglo VII. Muestra también cómo la exégesis
reatribuye
textos: Q7/157, que el término iṣrahum permitiría devolver a
Moisés, o
los «tú» reinterpretados. Según la autora, muchos comentaristas eran
persas y
de cultura mazdea, y habrían leído sin captar el sustrato cristiano del
texto;
recuerda además que el maniqueísmo conocía ya a Mani como «sello de los
profetas».
2.7. Intertextualidad con la literatura
bíblica, siríaca y
judía
Finalmente,
el capítulo contrasta el texto con Pablo (Gálatas, Romanos, Hebreos),
Justino,
Efrén, Afrahat, Jacobo de Edesa, la Cueva de los Tesoros, las homilías
pseudoclementinas, Qumrán, el Libro de Henoc, Ezequiel y Jeremías, y
con la
tradición de Josefo sobre Ismael. El método consiste en buscar la raíz
semítica
de cada segmento, reunir pasajes por afinidad temática, estudiar
cotextos y
variantes, y «frotar entre sí» versículos dispersos que contienen una
raíz
rara, según la exégesis rabínica de las anomalías semánticas.
3.
Las transformaciones detectadas
Cruzando
los
análisis anteriores, el capítulo identifica siete grandes ejes de
transformación. La tabla distingue lo que sería el estrato primitivo
(hipótesis
de la autora) del estrato final de la Vulgata, y cita los indicios
principales.
|
Eje
|
Estrato
primitivo (hipótesis)
|
Estrato final
(Vulgata)
|
Indicios y
métodos
|
|
1. Léxico de la Alianza
|
Términos de alianza en
sentido bíblico y siríaco: qyāmā, furqān, ʿazīz,
zakāt, islām como sumisión o
plenitud
|
Sentidos desplazados hacia
ley, poder e identidad: «se mantienen en pie», «discernimiento»,
«poderoso», «musulmanes»
|
Filología semítica,
concordancias, Donner
|
|
2. Cristología
|
Jesús como Siervo (ʿabd),
con eco del «Hijo»; «Dios es uno con el Hijo»
|
Reproche de asociacionismo (mušrik);
Jesús reducido a profeta; fórmula antitrinitaria
|
Luxenberg, rupturas de rima
en Q5/72 y Q19/80, palimpsestos de Bonham, concentración en las suras 6
y 9
|
|
3. Figura profética
|
Moisés y Jesús; Muḥammad
como título de gloria
|
Muḥammad como nombre propio
y «sello»; «wa-minka» (Q33/7); Q7/157 aplicado a él
|
Domo de la Roca, monedas,
inscripciones, Q33/6, 400 pronombres, Q7/157
|
|
4. Obediencia y ley
|
Obediencia a un mensajero
tan evidente que no se nombra (Moisés o Jesús)
|
«Allāh y su Mensajero»,
luego el Enviado solo y los poseedores de la autoridad (Q4/59)
|
Estadística de ṭ-w-ʿ;
progresión de Q4/59-64; glosa de Q47/26
|
|
5. Escatología
|
Retorno inminente de Jesús;
Edén recuperado; Jerusalén celeste
|
Retorno diferido;
recompensa inmediata por el combate (Q9/111, Q61/11-12); huríes
|
Gallez, Tesei, tradición
siríaca; lectura de Q9/111 y Q61
|
|
6. Estructura del tiempo
|
Alianza cíclica, con
retorno a Abraham
|
Mezcla de lo cíclico y lo
lineal; «Pacto de los profetas» (Q3/81, Q33/7); sello
|
Paralelos con Jacobo de
Edesa, Cueva de los Tesoros, Pablo
|
|
7. Polémica
|
Polémica siríaca de baja
intensidad
|
Abrogación de Israel y de
los cristianos; Agar e Ismael; autonomización de la comunidad
|
Dye, Pablo, Afrahat; Josefo
|
Todas
estas
transformaciones tienen en común una dirección: pasar de una Alianza
dialogada
y relacional a un pacto de obediencia, y de un mensajero de la Alianza
a la
autoridad que lo administra.
4.
Incidencia en la formulación de un «tercer testamento»
4.1. Qué significa «tercer testamento»
El
capítulo
parte de la noción bíblica de «Testamento» como «Escrituras, Tablas de
la Ley,
actas y sellos de Dios». El primero lo sella Moisés al pie del Sinaí
con la
sangre de los machos cabríos; el segundo lo entrega Jesús en la Cena y
lo
cumple en la cruz («Todo se ha cumplido»), y es una alianza de sangre y
de
carne que repara la miseria humana causada por el pecado. El texto
coránico,
tal como lo presenta la autora, no abole la referencia: la reutiliza.
Reclama
«el verdadero Pacto mosaico» y «la verdadera Torá», se proclama
defensor de la
Alianza bíblica y, al mismo tiempo, la desplaza. Ese desplazamiento es
lo que
el capítulo llama «tercer testamento»: un testamento de los califas,
redactado
en estratos sucesivos bajo su autoridad.
4.2. Rasgos de la nueva alianza
1.
Alianza de obediencia, no de filiación. La obediencia pasa a ser
«la
columna vertebral» del texto. Frente a la obediencia paulina, que se
debe a
Cristo por caridad y hace hijos libres, la coránica es absoluta,
amenazada con
el Infierno y prometida con el Paraíso, y se ejerce en una relación de
Señor y
siervo. El paso de ibn («hijo») a ʿabd («siervo»)
resume el
desplazamiento.
2.
Alianza con un mensajero y, a través de él, con los califas. La cláusula
«con quien tú» (wa-minka, Q33/7) y la fórmula «Allāh y su
Mensajero»
introducen un destinatario único, al que luego se añaden los
depositarios del
poder. El texto sirve para unificar una red compleja de lealtades, y,
en
palabras de Urvoy, lo hace con procedimientos subliminales. Así el
Mensajero
absorbe a los demás: se pasa de un pacto de todos los profetas a una
supra-obediencia al guía supremo, encarnado en el califa.
3.
Sellada por la recitación y la entrega de la vida. La Ley se
hace Qurʾān, «recitación», y el creyente porta la palabra en
lugar de la
carne. La sangre del pacto bíblico queda sustituida por la donación de
la vida
en el combate (Q9/111) y por la obediencia (Q61/11-12), lo que el
capítulo
califica de «contrafacción» del culto mosaico.
4.
Alianza supersesionista. El esquema paulino se
calca: el incumplimiento de la Torá por los
judíos y el rechazo de Jesús abren la Alianza a los gentiles (ummī,
Q7/157), y el rechazo de Mahoma por los cristianos justifica su propia
abrogación. Se reivindica la fe de Abraham, pero Agar, la esclava, se
convierte
en «brazo derecho» de la Ley, e Ismael, en heredero, en contradicción
con la
Biblia y con el estatuto de esclavitud que Pablo asocia a esa línea.
5.
Ley sin encarnación. Para Pablo la Torá solo
puede cumplirse mediante la encarnación
de la Ley en Cristo. El Corán conserva la Ley, pero, sin encarnación,
el fiel
queda reducido a «portar la recitación», a combatir para imponerla
(Q48) y a
una ortopraxis mínima. El capítulo ve así una Ley que ha perdido su
sentido
relacional y su meta recreadora.
6.
Alianza sin diálogo y sin libertad. En el Corán solo habla
Allāh: es el Dios del monólogo, y no hay
intercambio humano-divino ni imagen de Dios en el hombre. El bien y el
mal
están predeterminados (Q27/57, Q74/31), de modo que ni siquiera hay
libertad
para obedecer. Aquí el capítulo ve la divergencia más profunda con
Pablo.
7.
Alianza de tiempo ambiguo. El tiempo se concibe de
forma circular (identidad de todos los
mensajes, retorno a Abraham y Adán) y a la vez lineal (jerarquía
profética que
culmina en el sello), de modo que se produce una tensión interna. La
historia
de la salvación queda sin cumplimiento, y la espera de un retorno de
Jesús se
mezcla mal con la función legislativa del Mensajero.
8.
Alianza de comunidad autónoma. La formación de la umma
requería desmarcarse de los
cristianos: de ahí, según Dye, la «autonomización», el reproche de
falsificación (taḥrīf) y el polo de la polémica que se vuelve
más
acerbo. La cláusula del «Pacto de los profetas», el sello de la
profecía y el
santuario bicéfalo (Meca y Jerusalén) completan el cuadro.
9.
Alianza de retribución inmediata. Sin zona intermedia, la
obediencia y la muerte en combate dan
acceso directo al Edén, con huríes que, para la autora, rompen la
unidad
conyugal primitiva de Adán y Eva y la visión de Dios.
4.3. Cuadro comparativo
|
Rasgo
|
Alianza
bíblica (Antiguo y Nuevo Testamento)
|
«Tercer
testamento» coránico (según el capítulo)
|
|
Iniciativa y relación
|
Dios busca a su pueblo;
diálogo, amor nupcial
|
Dios ordena; monólogo;
relación de señor y siervo
|
|
Sello
|
Sangre de los machos
cabríos; sangre de Cristo
|
Recitación; donación de la
vida en el combate
|
|
Mediación
|
Moisés; Cristo, Ley hecha
carne
|
Mensajero único, luego los
califas
|
|
Ley
|
Don para el amor; cumplida
en la Encarnación
|
Ley a obedecer, sin
cumplimiento encarnado (sharía)
|
|
Estatuto del hombre
|
Hijo, imagen de Dios, libre
|
Siervo; predeterminación;
sin libre albedrío
|
|
Tiempo y salvación
|
Historia de la salvación,
plenitud de los tiempos
|
Ciclo del mensaje idéntico;
sello final
|
|
Escatología
|
Resurrección y espera de la
Jerusalén celeste
|
Retribución inmediata; Edén
por el combate
|
|
Relación con los demás
|
Israel, luego las naciones
|
Abrogación de judíos y
cristianos; polémica del mušrik
|
4.4. Los mecanismos
El
capítulo
reduce la operación a tres mecanismos. La apropiación
reivindica la
Torá, Abraham y el pacto mosaico como propios. La subversión
reorienta
el sentido de las palabras de la Alianza, desplaza los destinatarios
del texto
y desplaza a Jesús como Hijo e intercesor. La ruptura corta el
vínculo
de sangre y de carne con la Alianza anterior, hasta convertir lo que
era una
promesa en un decreto. Todo ello encaja con la clave de lectura
propuesta: los
procedimientos de edición, durante dos siglos, produjeron un texto cuya
coherencia teológica es la de sus últimos redactores.
5.
Límites y puntos debatidos
Conviene
leer
esta síntesis con tres cautelas, algunas formuladas por el propio
capítulo.
•
Estatuto de las hipótesis. El capítulo reconoce que
la datación de Wansbrough (fin del siglo
VIII o comienzos del IX) es juzgada tardía por la mayoría, que la
corriente
«revisionista» es discutida y que John Burton sostiene la posición
contraria.
Small admite que no se puede cuantificar lo perdido ni lo alterado. Las
lecturas de Luxenberg, Lüling y otros han recibido críticas filológicas
severas,
pero quedan en pie en buena parte. Algunos códices y algunas
inscripciones
citados admiten datación y lectura diversas.
•
Una lectura teológica situada. El marco es explícitamente
cristiano y paulino: se mide la
Alianza coránica con la vara de la filiación, la Encarnación y la
libertad, y
de ahí proceden varios de los juicios («perversa», «esclavitud a las
fuerzas
del Mal»). El término «tercer testamento» es una categoría
interpretativa de la
autora, no una autodescripción del Corán, aunque este se presenta como
confirmación de las Escrituras anteriores pero también como su
reemplazo.
6.
Conclusión
El
capítulo
sostiene que el texto coránico es el resultado de una elaboración larga
y
plural, y que esa elaboración deja huellas en cada plano de análisis:
en los
manuscritos (raspados, títulos, estratos del ductus), en la composición
(rupturas de rima, glosas, autores múltiples), en el léxico (términos
de
Alianza desplazados), en las inscripciones y monedas (un Mḥmd
que es
título antes que nombre) y en las estadísticas (una obediencia que se
singulariza y se concentra). El conjunto de esos desplazamientos
convierte la
Alianza bíblica, dialogada y fundada en la filiación, en un pacto de
obediencia
mediado por un solo mensajero y administrado por los califas. Esa es la
sustancia del «tercer testamento»: un testamento que se presenta como
cumplimiento de los anteriores y que, a juicio de la autora, los
suplanta. Para
que la tesis resulte plenamente demostrativa, el siguiente paso,
anunciado en
el propio capítulo, es estudiar los puntos de ruptura (el santuario
bicéfalo,
la clausura de la profecía, el retorno de Jesús, la intensificación de
la polémica)
con edición crítica y datación independiente de cada estrato.
Síntesis
extraída de Florence Chaussy (2022), Le
Coran
ou le Testament des califes: «1. Supersessionisme du Coran».
|