Monasterios enterrados, verdades enterradas

Cómo el islam estranguló al cristianismo en Oriente Medio

RAYMOND IBRAHIM





Una serie de recientes descubrimientos arqueológicos está arrojando una luz nueva —aunque incómoda— sobre una realidad en gran medida olvidada: el cristianismo floreció en otro tiempo en regiones de las que prácticamente ha desaparecido.

 

En Egipto, los arqueólogos acaban de desenterrar un recinto monástico cristiano de 1.600 años de antigüedad, con pinturas murales y una inscripción en griego. Pocas semanas antes, otro complejo monástico igualmente antiguo fue también descubierto en Egipto.

 

No se trata de hallazgos aislados. Forman parte de un patrón creciente: el paulatino desenterramiento de monasterios, iglesias e inscripciones cristianas por todo Oriente Medio —testigos silenciosos de una época en la que el cristianismo no era una realidad marginal, sino dominante.

 

Y, sin embargo, a medida que se acumulan estos descubrimientos, también se multiplican los esfuerzos por reinterpretarlos —no como prueba de una dramática ruptura civilizacional, sino como evidencia de algo más digerible.

 

Tómese, por ejemplo, otro hallazgo reciente —en la península arábiga, nada menos, cuna y hogar del islam: en 2022, los arqueólogos desenterraron en los Emiratos Árabes Unidos las ruinas de otro monasterio cristiano. La datación por radiocarbono sugería que su comunidad cristiana pudo haber prosperado allí hacia el año 534 d. C., es decir, casi un siglo antes del surgimiento del islam en 622 (Año Uno del calendario musulmán).

 

«Es un descubrimiento extremadamente raro», afirmó el Prof. Tim Power, de la Universidad de los Emiratos Árabes Unidos, que formó parte del equipo que desenterró el monasterio. «Es un importante recordatorio de un capítulo perdido de la historia árabe».

 

Ciertamente, los historiadores saben desde hace tiempo que tanto cristianos como judíos vivieron en toda la península arábiga antes del advenimiento del islam, aunque contar con respaldo arqueológico resulta, evidentemente, sustancial. Se trata, además, del segundo monasterio de este tipo desenterrado en los Emiratos Árabes Unidos. En total, seis monasterios antiguos han sido hallados hasta la fecha a lo largo de las orillas del Golfo Arábigo.

 

En definitiva, todos estos hallazgos confirman que lo que sucedió en la península arábiga es lo mismo que ocurrió en el conjunto de Oriente Medio y el Norte de África. En el siglo VII, toda la región era de abrumadora mayoría cristiana. Una vez proclamada la yihad contra las Gentes del Libro (cristianos y judíos), hacia el año 630, todas estas regiones antaño cristianas fueron absorbidas e islamizadas. En palabras de Bernard Lewis:

 

«Tendemos hoy a olvidar que durante aproximadamente mil años, desde el advenimiento del islam en el siglo VII hasta el segundo sitio de Viena en 1683, la Europa cristiana se vio bajo la amenaza constante del islam, la doble amenaza de conquista y conversión. La mayor parte de los nuevos dominios musulmanes fueron arrebatados a la Cristiandad. Siria, Palestina, Egipto y el Norte de África eran todos países cristianos, no menos, de hecho más bien más, que España y Sicilia. Todo ello dejó un profundo sentimiento de pérdida y un profundo temor» [énfasis añadido].

 

El hallazgo de todos estos monasterios resulta, además, poco sorprendente si se considera cuán profundamente cristiano era Oriente Medio. Según Juan Casiano, un monje cristiano oriundo de la actual Rumanía que visitó Egipto unos dos siglos y medio antes de la invasión árabe, «el viajero que fuese desde Alejandría, en el norte, hasta Luxor, en el sur, habría tenido en sus oídos a lo largo de todo el trayecto [unas 600 millas], los sonidos de las oraciones e himnos de los monjes, dispersos por el desierto, procedentes de los monasterios y de las cuevas, de los monjes, ermitaños y anacoretas».

 

Hoy, Egipto —que, antes de su invasión y posterior conquista por el islam, era una de las naciones más plenamente cristianas del mundo— cuenta apenas con unos pocos monasterios, y ni siquiera estos se hallan a salvo de toda amenaza. En 2025, un controvertido fallo judicial puso las tierras del Monasterio de Santa Catalina —el monasterio cristiano en funcionamiento continuo más antiguo del mundo— bajo la titularidad del Estado egipcio, suscitando el temor de que los monjes pudieran en última instancia ser desposeídos de una propiedad que habían detentado siglos antes de que naciera Mahoma. La disputa se agravó hasta el punto de exigir una intervención diplomática internacional, incluso mientras los proyectos de desarrollo comenzaban a transformar el sagrado paisaje circundante.

 

Hablando de Mahoma, buena parte de lo que le sobrevino al cristianismo en general, y a los monasterios en particular, a lo largo de todo Oriente Medio puede remontarse a él. El deseo del profeta en su lecho de muerte fue que «no haya dos religiones en la Península [arábiga]». Los musulmanes siempre han interpretado esto en el sentido de que solo el islam puede practicarse en la Península (de ahí que las fetuas actuales sigan reclamando la destrucción de cualquier iglesia que se encuentre en Arabia).

 

Pese a ello, el monasterio desenterrado en los Emiratos Árabes Unidos está siendo presentado —cómo no— como «un monumento a la tolerancia y a la sociedad multiconfesional». Tal como relata un informe:

 

«El hallazgo también arroja luz sobre una época en que el cristianismo y el islam coexistieron y revela más sobre la población cristiana árabe que llegaría a prosperar en la Arabia oriental…. Tras el surgimiento del islam, el Prof. Power señaló que hubo un período de unos 300 años durante el cual ambas religiones coexistieron».

 

¿De veras? En realidad, los tres primeros siglos del islam —cuando tuvieron lugar la mayoría de sus conquistas— fueron, como ya se ha mencionado, extraordinariamente violentos. El registro de siglos es irrefutable, y los monasterios estuvieron entre los primeros objetivos en ser atacados y saqueados.

 

Aun así, «una narrativa de conquista violenta no funciona», afirma Power, porque «no había señal alguna de devastación, violencia o incendio. Hubo un cambio cultural y social incremental a medida que el cristianismo se iba desvaneciendo y el islam se volvía dominante. Es un monumento a la tolerancia y a la sociedad multiconfesional».

 

Y ahí lo tienen. Pese a que las fuentes históricas contemporáneas dejan claro que monasterios, iglesias y regiones cristianas enteras fueron, en nombre de la yihad, aniquiladas o brutalmente sometidas a lo largo de los siglos, cuando se trata de Arabia, la población cristiana parece haberse «desvanecido» pacíficamente. ¿Por qué? Porque «no había señal alguna de devastación, violencia o incendio» en el edificio.

 

Según esta «lógica», dado que no aparecen señales de violencia en un edificio —14 siglos después de los hechos—, sus habitantes debieron de ser bien tratados. Esto equivale a decirle a una esposa maltratada que su testimonio carece de valor porque, a fin de cuentas, no se hallaron signos de violencia en su hogar.

 

Aviso urgente al Prof. Power: toda suerte de atrocidades, incluidas la violencia y la matanza directa, pueden infligirse a un pueblo sin que aparezca señal reveladora alguna en su vivienda —sobre todo cuando la inspección se efectúa 14 siglos después de que las arenas del tiempo hayan ocultado cualquier vestigio.

 

Hasta aquí el sentido común. Todo lo que aparentemente importa en el caso del monasterio de los Emiratos Árabes Unidos es que se ha encontrado algo que, tras mucho esfuerzo y sofistería, puede hacer que el islam parezca bueno.

 

El tiempo dirá cómo se tergiversarán los numerosos monasterios coptos que están siendo desenterrados en el Egipto hoy musulmán.



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